Ex-expatriada en Româniă

(o Miri de nuevo en Madriz)

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He secuestrado a Kitty.

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tetrabrikHoy es el cumpleaños de una excompañera de trabajo con la que afortunadamente, sigo manteniendo una espaciada, pero amistad al fin y al cabo. Diría su nombre, pero es de esas personas que aún conservan la timidez y la inocencia propias de los niños.

Es tan niña que es una fan absoluta de Kitty, esa gatita con el lazo rosa en su oreja izquierda. Y como no podía ser de otra forma, mi amigo primordial Ángel y yo le hemos preparado una sorpresa de cumple que culminó ayer.

Todo empezó creando una dirección de hotmail bastante peculiar: kill_kitty@hotmail.es. Comencé a enviarle correos anónimos explicándole que habíamos secuestrado a Kitty y que si no seguía las instrucciones, no habría un final feliz para la gatita.

Goodbye Kitty!!

Goodbye Kitty!!

Tres días estuve enviándole correos, con imágenes adjuntas que daban miedo. Ángel, que trabaja con ella, desviando la atención y contándome cómo evolucionaba todo. Y ella, elaborando sus teorías de quién podría ser y quién no y disfrutando el juego y el misterio. Lo genial comenzó cuando ella comenzó a responder a los correos y se dirigía a mí como “Señores Secuestradores”.

Ayer, por fin la citamos en el centro de Madrid y descubrimos la sorpresa dándole un abrazo y su regalo de cumpleaños: un ratón para el ordenador, inalámbrico, de Kitty. No podía ser de otra forma.

La verdad es que ha sido una de las sorpresas más curradas y divertidas que he preparado, y nos hemos reído un montón comentando después las sensaciones y pensamientos que sentimos los tres en cada momento. ¡Me encanta dar sorpresas!

Escrito por Míriam

Sábado, 12 /09/2009 a 08.00

Escrito en Mirianadas

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31

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El treinta y uno es un número como otro cualquiera. Bueno, como otro cualquiera no, porque si elevas el número pi al cubo, resulta que es 31 (así que si hacemos la raíz cúbica de 31, sale pi).

La mayoría de meses (7 en total) tienen 31 días. En la lotería argentina, donde soñar con algo se asocia con un número al que apostar, debes jugar con el 31 si sueñas con la luz.

El 31 es un número primo, el onceavo; y en binario se escribe 11.111.

Y no, no me he vuelto loca y ahora veo números y mensajes secretos por todas partes, en plan Una Mente Maravillosa. Es que ayer fue el cumple de Arol, y yo no quise escribir el post el mismo día para no hacer mella en que no estoy en Santiago el día de su cumpleaños. Aparte, claro está, de que nosotros somos más de celebrar el no cumpleaños ;)

¡Aunque hice todo lo posible para estar sin estar!

¡Aunque hice todo lo posible para estar sin estar!

Escrito por Míriam

Miércoles, 26 /08/2009 a 08.00

Cosas que me encantan: la historia de la antitarta de no cumpleaños.

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Hay cosas que me encantan y que provocan en mí una felicidad extraterrestre. Suelen ser cosas pequeñas e incomprensibles para la mayoría de las personas que me conocen; pero afortunadamente me aceptan tal como soy e intentan sobrevivir a mi compulsiva alegría ante ciertos acontecimientos.

Una de esas cosas son las tartas con velas encima. Ya sé que esa es una costumbre que se utiliza para celebrar los cumpleaños, ya sé que es el cumpleañero el que debe soplar las velas, ya sé que salvo muy contadas excepciones solo se soplan una vez (y por tanto solo se encienden una vez). Me costó sudor y lágrimas aprender eso, porque cuando era pequeña y era el cumple de alguno de mis primos, yo automáticamente entendía que era mi cumpleaños, y eso era un problema. En cualquier caso, las tartas con velas encima me encantan. Y cualquier ocasión es buena.

Antitarta de No Cumpleaños

Antitarta de No Cumpleaños

Trece de Agosto de 2009. Esa Mirichán que se levanta con ganas de murga. Sale por los caminos de Santiago de Chile y decide comprar tres pasteles con mucho de todo: merengue, crema, calorías. Si los juntaba mucho en la bandejita, parecían una tarta.

Consigo velas de cumpleaños por 500 pesos y un mechero por 200 pesos más después de descubrir que en Chile nadie sabe lo que es un mechero: se dice encendedor, Mirichán, que no te enteras.

Me encamino hacia el objetivo: darle una sorpresa a Arol para celebrar su no cumpleaños con antitarta de cumpleaños y velas.

Subo a su piso y en cuanto salgo del ascensor enciendo las velas. Son ocho. Me quemo al encender la última porque he dejado justo la que estaba en el medio (esto para que luego me digan que soy una persona inteligente). Aporreo la puerta con la punta del pie y espero con mi antitarta y velas encendidas.

Arol tarda en contestar y no oigo ningún ruido dentro del piso. ¿Habrá salido? Entonces me abre la puerta sólo con una toalla puesta porque se iba a la ducha y se queda flipado con toda la parafernalia de no cumpleaños que tengo montada. Y cantamos no-cumpleaños feliz, soplamos las velas y las volvimos a encender cuatro o cinco veces más. Lo más increíble es la coincidencia de la que nos dimos cuenta en plena celebración: ¡justo ese día era el no-cumpleaños de los dos! ;)

Los dos No Cumpleñeros

Los dos No Cumpleañeros

Escrito por Míriam

Miércoles, 19 /08/2009 a 08.00

Bombillas

con 12 comentarios

...que soñaba con ser el Sol...

...que soñaba con ser el Sol...

Si en vez de personas fuéramos bombillas, el mundo sería diferentísimo. Me imagino a algunos como tubos fluorescentes: eficaces, prácticos, rápidos, pero de luz fría. Los abuelos serían esas bombillas de bajo consumo, que tardan un poco en calentar pero que si tienes paciencia, iluminan con toda su luz y encima, gastan menos. Los bebés serían leds y yo sin duda sería una de esas luces de árbol de Navidad, siempre cambiando de color y encendiéndome y apagándome.

Nuestra forma de vida sería también cosa de otro mundo. Por ejemplo, dormir sería simplemente apagar la bombilla. Estar enfermo podría ser tener la bombilla fundida. Viviríamos en lámparas, formando familias; y algunos más solitarios habitarían flexos.

Un día, las luces de árbol de Navidad se encontraron con una bombilla que sueña con ser el sol. Una de esas inconformistas, que no deja de preguntarse qué sentido tiene una vida de sesenta vatios. Por qué existen los interruptores. Adónde va la energía que no se crea ni se destruye.

Esa bombilla es Cereal y hoy es su cumpleaños. Igual que el día que me lo encontré, sigo sin tener las respuestas, pero he descubierto una cosa: es superdivertido buscarlas juntos. ¡Tres hurras por Thomas Alva Edison! (Uno para cada uno, obviamente) ;)

Escrito por Míriam

Domingo, 12 /07/2009 a 08.00

Bon Anniversaire!

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Siempre reconocible... y tan parisina!

Siempre reconocible... y tan parisina!

No es uno de mis monumentos preferidos del mundo, pero me gusta. La Torre Eiffel, símbolo de Francia y de París, cumple este año 120 años nada más y nada menos. Es decir, que cuando la inauguraron, yo tenía exactamente -93 años (ni mi abuela había nacido, con sus -50 años en aquel momento…). La fecha exacta es el 31.08.1889.

He pasado mucho tiempo al lado de la Torre Eiffel y lo bonito es que ha sido mucho tiempo en diferentes épocas de mi vida.

Recuerdo la primera vez que subí a la Torre Eiffel: era el año 1999 y yo me empeñé en usar las escaleras, porque para mí lo del ascensor… “no era subir de verdad”.

En el año 2000, mi primer novio me dió nuestro primer beso en el último piso de la Dama de Hierro. Aquello me conquistó, me rendí a los encantos de la ciudad del amor y volví a Oviedo emparejada. Me duró tres meses antes de darme cuenta de que yo era demasiada alma libre para tanto compromiso y tantas pamplinas.

En el 2002, le prometí a mi hermana que si aprobaba todas, la llevaría a París. La tía puso empeño y lo consiguió, y fuimos… Torre Eiffel, voilà ma soeur. Jara, esta es la Torre Eiffel.

Del 2005, nunca olvidaré los picnics en Trocadero, viéndola iluminarse con sus lucecitas centelleantes. Fui feliz. Se suponía que iba a ser el último verano de mi vida, y lo aproveché.

La última vez que he estado a su lado ha sido en 2007, haciendo un vídeo loco grabado con mis pies con la Torre de fondo, en el que explicaba la arquitectura del monumento. ¡Tan divertido!

La Torre Eiffel me ha visto crecer. Quizá algún día, dentro de unos años, me anime a volver, para comprobar si con el paso del tiempo me siento menos pequeña al lado de sus 324 metros.

Escrito por Míriam

Martes, 14 /04/2009 a 08.00

Escrito en Viajes

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Azaleas

con 7 comentarios

Seguro que todos conocéis el cuento de Jack y las Habichuelas Mágicas. Para los que no lo recuerden un resumen rápido: Jack es un niño que encuentra unas habichuelas (fabas o judías). Las planta y entonces sale una planta enorme, tan grande que crece más allá del cielo. Jack trepa por la planta y aparece en un mundo fantástico donde… (con este resumen, vale).

Azaleas crecedoras...

Azaleas crecedoras...

Uno de los regalos de cumpleaños que tuve este año, fue una macetita con azaleas.

El “regalador” me dijo que simbolizaban la pasión y el romanticismo. Mis flores preferidas son de toda la vida las margaritas normales, pero a maceta regalada no le mires el germen; así que me fui con las azaleas a mi casa. Además, son bonitas. Es bonito que te regalen una planta, porque es un ser vivo.

Las riego un día sí y un día no (los días impares, por suspuesto) y estoy empezando a temer por mi propia vida: la planta ha crecido un montón en tres días y está cargada de flores. Cuando me fue regalada, tenía algunas flores, pero eran pequeñas y escasas. Actualmente no le coge ni una sola flor más. ¿Me atacará por la noche?

Pero lo mejor de todo es que yo me pregunto: dado entonces que la azalaea es simbolo de la pasión y el romanticismo, que florezca así de salvajemente… ¿quiere decir que también están floreciendo sus significantes en mi vida con ese mismo ímpetu? :P

Escrito por Míriam

Sábado, 11 /04/2009 a 09.00

Cumpleaños

con 24 comentarios

Contenta con mis recién estrenados 27

Contenta con mis recién estrenados 27

Efectivamente, ayer fue mi cumpleaños. Y fue un día frenético, cargado de personas, regalos, llamadas, mensajes… Decidí no postearlo para no comprometer a nadie; así quien se acuerde bien y quien no, también. Sin embargo, se acordó mucha pero mucha gente y como esto no tiene efecto retroactivo, hoy tengo 27 años. O lo que es lo mismo: tres al cubo, tres años cúbicos o un cubo de años.

Cosas especiales que hice por mi cumpleaños (y es que un día de 24 horas da para mucho):

1. Llorar de emoción al recibir un regalo. Pero es que se trataba de un regalo muy especial: una recopilación de cuentos inédita y única en el mundo; y además venía de alguien muy especial: ¡¡un Lacasito!!

2. Comi en el VIPS. Ante la incredulidad de camarero, después de pedir una jarra de agua para beber, éste fue el menú del día que le pedí: de primero un postre. De segundo otro postre. Y de tercero, un postre de los light. Tuve que explicarle que era mi cumpleaños, porque viendo como me miraba, tuve miedo de que no me lo trajera.

3. Trabajé hasta las 20h (me toca salir a las 18h).

4. Me hice fotos en un fotomatón con Cereal. Esas típicas fotos juntos. Nos reímos. Cuando salieron y las vimos, nos dimos cuenta de que: a) si me hago fotos con Cereal parezco china por contraste con su moreno color de piel b) somos mucho más guapos de lo que pensábamos antes de hacernos las fotos (lo que no sé es si la guapura se mantiene al separarnos o si solo se conserva cuando nos juntamos) y c) posible tradición: hacernos unas fotos de fotomatón en cada cumple, para ver cómo envejecemos.

5. Cereal y yo cantamos el famoso duo de Pimpinela por la Gran Vía de Madrid.

6. Subí andando los siete pisos de mi edificio solo para demostrarme que sigo estando joven.

7. Contesté absolutamente a todas las llamadas y respondí absolutamente a todos los mensajes. Todos todos todos. Eso es increíblemente esforzante por mi parte :-) Asi fue que a las 23 me quedé sin batería.

Me gusta mucho cumplir años porque para la alternativa (morirse) aún no estoy preparada y porque además, el año 27 va a ser primordial en mi vida. Ya os iréis enterando.

Escrito por Míriam

Martes, 31 /03/2009 a 08.00

Escrito en Mirianadas

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365 dias

con 13 comentarios

F

Un año, una estrella (Foto mía a un "salero de chocolate" robado sustraído del Starbucks)

Hoy hace exactamente 365 días que escribo en este blog. Doce meses posteando en mi primer blog completamente personal donde solo hablo de lo que se me ocurre sobre la marcha. Como cada mes hago estadísticas, es un poco absurdo que cuente cuántos posts, comments y cuántas pamplinas he hecho durante este año.

Me encanta el mes de marzo: lleno de cumpleaños.

Escrito por Míriam

Sábado, 7 /03/2009 a 09.00

Dulzayuno!

con 9 comentarios

El colacao aún gira...

Hoy es uno de esos domingos en los que te apetece algo dulce. No sé si será porque el chocolate hace que generemos endorfinas y empecemos el día con una Sonrisa; porque estoy en pleno ejercicio de la Profesión de Ser Mujer… o porque es el cumpleaños de una de mis amigas más importantes, Yoli.

En cualquier caso, le dedicamos a ella esa onza de chocolate suizo que está delicadamente apoyada encima de la rebanada de pan de centeno y que se asoma tímidamente para la foto…

Para variar y no tomar siempre café, hoy acompañamos todo con un colacao :-) Me gusta porque en la foto todavía se puede ver cómo gira después de removerlo!

…ya noto como saliváis…

Escrito por Míriam

Domingo, 8 /02/2009 a 09.00

Papá.

con 8 comentarios

Uno de los primeros recuerdos buenos que tengo de mi padre, es el siguiente: vamos él y yo solos por la calle, caminando. Yo voy delante. Me caigo y me hago daño, comienzo a llorar. Entonces me giro, buscándole, y levanto los brazos hacia él, pronunciando una sola palabra: “Papá”. El siguiente recuerdo es de mi padre, corrigiéndome los ejercicios de matemáticas del Vacaciones Santillana. Yo era muy pequeña, lo sé porque mi madre estaba trabajando y él se quedaba conmigo en casa.

¡Ojala tuviera sus ojazos!

¡Ojala tuviera sus ojazos!

Mi padre no es el típico hombre que lee un blog o usa internet. Disfruta con los deportes, con la siesta, con las novelas del oeste, con Cruz y Raya y con una partida de tute con sus amigos. Realmente, yo no sé de qué hablar con mi padre, así que nunca hablamos, ni siquiera cuando vamos solos en el coche. Disfrutamos de un cómodo silencio de padre e hija. A veces pienso que mi padre no me conoce, o que yo no he sabido comunicarme con él. Que no tenemos nada en común.

Y así, sin hablar, mi padre me ha enseñado una de las cosas más valiosas que como ser humano, me diferencian.

Me ha enseñado que cuando una persona tiene un problema, aunque sus consecuencias te salpiquen, no la puedes abandonar: es cuando más tienes que estar cerca de esa persona.

Aunque sabes que tu vida sería más fácil si te alejaras de esa persona y su problema, no la debes abandonar. A pesar de que vas a sufrir con esa (y a causa de) esa persona, a pesar de que te hará daño, no la tienes que abandonar.

Porque es una persona. Porque nadie es malo porque sí. Porque si buscas un poco, siempre hay un motivo, que aunque no legitima ciertas cosas, las hace comprensibles y por tanto, solucionables.

Mi padre no es el típico hombre que lee un blog, o que entiende un post como éste. Pero da igual. Yo tampoco soy la típica hija que necesita demostraciones de cariño palpables. Te quiero papá, y sé que me quieres, maisimonzorrión. Feliz 48 cumpleaños.

Escrito por Míriam

Viernes, 21 /11/2008 a 08.00