Ex-expatriada en Româniă

(o Miri de nuevo en Madriz)

Entradas etiquetadas ‘Cereal

Bombillas

con 12 comentarios

...que soñaba con ser el Sol...

...que soñaba con ser el Sol...

Si en vez de personas fuéramos bombillas, el mundo sería diferentísimo. Me imagino a algunos como tubos fluorescentes: eficaces, prácticos, rápidos, pero de luz fría. Los abuelos serían esas bombillas de bajo consumo, que tardan un poco en calentar pero que si tienes paciencia, iluminan con toda su luz y encima, gastan menos. Los bebés serían leds y yo sin duda sería una de esas luces de árbol de Navidad, siempre cambiando de color y encendiéndome y apagándome.

Nuestra forma de vida sería también cosa de otro mundo. Por ejemplo, dormir sería simplemente apagar la bombilla. Estar enfermo podría ser tener la bombilla fundida. Viviríamos en lámparas, formando familias; y algunos más solitarios habitarían flexos.

Un día, las luces de árbol de Navidad se encontraron con una bombilla que sueña con ser el sol. Una de esas inconformistas, que no deja de preguntarse qué sentido tiene una vida de sesenta vatios. Por qué existen los interruptores. Adónde va la energía que no se crea ni se destruye.

Esa bombilla es Cereal y hoy es su cumpleaños. Igual que el día que me lo encontré, sigo sin tener las respuestas, pero he descubierto una cosa: es superdivertido buscarlas juntos. ¡Tres hurras por Thomas Alva Edison! (Uno para cada uno, obviamente) ;)

Escrito por Míriam

Domingo, 12 /07/2009 a 08.00

En dos palabras.

con 12 comentarios

Escribo este post la última noche en Zurich. Ha sido un viaje espectacular, y daré más datos en sucesivos posts. He visto muchas ciudades, he conocido a varias personas, he probado nuevas comidas y sobre todo, he aprendido de mí. De paso que hacía todo eso, he echo una nueva amiga que estoy segura me acompañará en muuuuchos Mirimomentos de mi vida :-)

¿Lo bueno? Que he salido de dudas en una situación personal que me ocupaba demasiadas energías últimamente. ¿Lo mejor? Que hemos puesto las cosas en su sitio. Y esta foto es testigo:

Cereal en Zürich

Cereal en Zürich

Escrito por Míriam

Jueves, 29 /01/2009 a 09.00

Escrito en Mirianadas, Viajes

Etiquetado con , , , , ,

Por qué viajo con Cereal

con 17 comentarios

En la cola de embarque...

Yo en la cola de embarque...

Si me conocieras en persona (en caso de que no lo hayas hecho ya) te darás cuenta de que suelo estar la mayor parte del tiempo contenta y de que no tengo un carácter dificil de tratar. Sin embargo, a lo largo del tiempo he aprendido que no puedo viajar con cualquier persona.

Cuando viajo, me gusta madrugar y caminar durante todo el día recorriendo los lugares, con una parada a media tarde para tomar un café. No puedo viajar con esas personas que se quedan durmiendo hasta la mitad de la mañana. También me gusta comer comida autóctona en restaurantes normales. No me gusta lo que huele a guiri o esté globalizado, tipo Burguer King; así que necesito viajar con alguien omnívoro, que se atreva con todo.

Viajar con Cereal es simplemente genial. Creo que nos compenetramos bien como equipo: él al mando de los planos (deberíais de verle, es como un GPS) y yo hablando idiomas. Ya hemos hecho varios viajes juntos y cada vez estoy más contenta de ir con él. No sé que voy a hacer cuando se eche novia: ¿tendré que pedírselo prestado?

Poco a poco, vamos estableciendo algunas tradiciones y el otro día hice una lista:

Yo y la Moleskine (Roma)

La Moleskine y yo en diferentes momentos de nuestro viaje a Roma.

COSTUMBRE NUMERO UNO: Cereal saca las fotos y yo escribo el diario de viaje. En efecto: Cereal lleva sus dos cámaras de fotos y es el encargado de hacer fotos a todo lo que veamos. Yo mientras, escribo nuestras impresiones, anécdotas y detalles en una Moleskine que compro para cada viaje. También pego las entradas o cualquier papel interesante. Las Moleskine son de los dos, pero Cereal las guarda en su casa.

COSTUMBRE NUMERO DOS: Robamos una taza. En cada ciudad a la que vamos, en uno de nuestros cafés de media tarde, robamos la taza. Ése es el único souvenir que yo me llevo de la ciudad: una taza robada de un café. Las tazas me las quedo yo.

COSTUMBRE NUMERO TRES: Hay que visitar la Universidad. Cuando vamos a una ciudad nueva, buscamos la Universidad y nos colamos dentro como si fuéramos estudiantes. Entramos en las aulas, escribimos en las pizarras, y si hay suerte, comemos en el comedor universitario. Nos gusta explorar el ambiente estudiantil de las ciudades, porque ellos son el futuro.

COSTUMBRE NUMERO CUATRO: Cereal me hace fotos con el monumento más representativo de la ciudad, en la versión: “Quiero ser tan alta como”. Jugando con la perspectiva, consigue que sea tan alta como el Coliseo o como el Bigben.

Los dos paraguas que compramos en Roma

Estos son los paraguas de Roma, que además de ser preciosos, son muy fotogénicos.

COSTUMBRE NUMERO CINCO: Solo viajamos en invierno, y siempre nos compramos dos paraguas. Viajamos en invierno porque hay menos gente, es más barato y menos típico. Siempre nos llueve, asi que nos compramos un paraguas colorista que nos haga felices. Volvemos a Madrid con ellos y Cereal los almacena en su casa: ya tenemos 4, dos de Londres y dos de Roma.

COSTUMBRE NUMERO SEIS: Nos colamos en el transporte público. En Viena no pagamos el metro nunca, ni en Roma el autobús. Si no podemos colarnos (como en el caso de Londres), estafamos (sacando ticket Child en lugar de Adult). Al principio nos poníamos nerviosos, pero ahora ya ni eso. Nos estamos convirtiendo en profesionales de la estafa.

COSTUMBRE NUMERO SIETE: Cereal paga. Ponemos los dos la misma cantidad de dinero en un bote que Cereal se encarga de guardar. Él es el que lleva dinero encima, así como toda nuestra documentación.

COSTUMBRE NUMERO OCHO: Cereal pierde al menos una cosa. En Bucarest, el pasaporte. En Viena perdió su braga, que le protegía del frío. En Roma las llaves de casa. Y así sucesivamente.

COSTUMBRE NUMERO NUEVE: No se factura. Ni a la ida ni a la vuelta. Nuestros viajes son de más o menos una semana de duración, así que podemos sobrevivir con lo que cabe en una trolley.

Hoy salgo de viaje a Zürich, para visitar a la genial Lusika. Y voy sin Cereal. Me imagino que después de este post, a nadie le costará entender que… ¡le voy a echar mucho de menos! Y seguramente él también a mí, aunque nunca lo reconocerá porque Cereal es un soltero treintañero sexy. Pero tranquilos todos, porque el verdadero viaje es La Vida, y en ése, mi Cereal siempre me acompaña.

Escrito por Míriam

Sábado, 24 /01/2009 a 09.00

Escrito en Mirianadas, Viajes

Etiquetado con , , ,

Cereal y Asturias.

con 12 comentarios

Se termina el 2008. Y yo le he puesto un punto y final inmejorable: dos días con Cereal y su coche color leche, recorriendo algunos rincones de Asturias. Hemos exprimido las horas como si fueran naranjas de zumo, y hemos recorrido un montón de kilómetros, compartiendo cosas que no se pueden explicar con palabras.

Que a Cereal nunca le va a gustar Asturias tanto como a mí es un hecho evidente. Porque yo no miro esta tierra con los ojos, sino con el corazón. Se me remueven cosas por dentro cuando veo a Cere comiendo su primer carbayón por la Calle Uría de Oviedo, sacandole unas fotos al Elogio del Horizonte de Gijón, jugando a la rana en el museo de la sidra de Nava, conduciendo por una carretera terciaria o cuaternaria desde Nava a El Entrego; parando en el mirador de Cudillero para hacer una foto, comiendo unas fabes con almejas… o haciendo pis en medio de la naturaleza en el Cabo Peñas (él es así, marcando territorio).

Me encanta viajar, pero lo que más me gusta es traerme viajeros a Casa y enseñarles que lo más bonito es a veces lo que tenemos más cerca. Ése es mi Deseo para el 2009: que la belleza de las cosas cotidianas os Sorprenda.

Mirando las vistas de Oviedo desde el Naranco... (foto de Cereal)

Mirando las vistas de Oviedo desde el Naranco... (foto de Cereal)

Escrito por Míriam

Miércoles, 31 /12/2008 a 09.00

Escrito en Lugares, Viajes

Etiquetado con , , , , ,

¡Que viene Cereal!

con 13 comentarios

Rapido Cere, haz la maleta y veeeeeen!

Este podría ser el típico post del día de los inocentes, pero quiero empezar aclarando que no lo es. Durante unos días, Cereal y yo hablamos de la posibilidad de que viniera a hacerme una visita mientras yo estaba en Asturias en Navidades. Pensé que no se iba a atrever, porque mi familia tiene muchas ganas de conocerle y él es lo suficientemente tímido como para evitarlo; pero sorpresivamente ha salido la valentía del doble enlace del hidrato de carbono y hoy Cereal llega a Asturias.

Estoy pletórica. Me apetece mucho verle (nunca nos vemos bastante) y enseñarle los paisajes por los que yo suspiro cuando estoy en Madrid. Verle conducir por los 40 kilometros de paisaje protegido que hay desde Cudillero a Luarca. Bajarle a una mina. Explicarle los entresijos de nuestra mitología: el trasgu, la xana. Llevarle a comer un cachopo.

Lo que más me gusta es que no hemos llegado juntos ni nos iremos juntos. Él llega cuando yo ya llevo varios días aquí, y yo me iré una semana después de que él se vaya. Es “como si” yo viviera en Asturias y él viniera a visitarme. Ojala algún día ese sueño se haga realidad. De momento, un simulacro.

Escrito por Míriam

Domingo, 28 /12/2008 a 09.00

Primer regalo de Navidad.

con 13 comentarios

Escribo este post pletórica, a las cuatro de la mañana, porque no puedo dormir.

Pero lo quiero contar desde el principio.

Ayer (jueves) llegué a casa después de un día cansado en el trabajo y hablé con Cereal por el Msn. Y me dice que tiene una sorpresa para mí. Intento adivinar la sorpresa:  ¿un perro? ¿un árbol de Navidad? Incapaz de adivinarla, como soy una impaciente, me pongo la ropa de nuevo y me voy a su casa, a las diez de la noche.

Llego allí a las once y Cereal me pide que cierre los ojos. ¿Cerrar los ojos? Me da mal rollo ir por ahi con los ojos cerrados porque todo se queda a oscuras y como todo el mundo sabe, me da miedo la oscuridad. Pero los cierro, y entonces Cereal me conduce por su casa y cuando entramos al salón, me deja en un punto. “Ahora”. Abro los ojos y… ¿qué veo?

¿QUÉ VEO?

Una preciosa bicicleta azul, con estrellitas blancas. No es una bicicleta azul con estrellitas blancas cualquiera… no!! Es una bici que Cereal y yo vimos en el Alcampo, el día que hicimos la compra juntos, y que a mí me encantó. Me fui del Alcampo diciendo: En Enero me compro esa bici, Cereal. Esa es “mi” bici, tiene que ser mia. En otra vida fue mia, porque la siento mia, ha sido verla y decir: ¡¡coño, mi bici ¿qué hace ahí tal sola?!!

Y ahora es mía. Sí. La voy a poder montar cuando quiera. Cuando la ví sentí un montón de cosas y le dí un abrazo a Cereal, aunque en realidad me apetecía ponerme a llorar como una enana, pero aguanté.

Ha sido la mejor sorpresa de todo el 2008. Porque no me la esperaba, y porque es mi bici. Porque me recuerda a esa etapa de Valencia en la que yo iba a Tarongers con mi bici de paseo rosa, que después me robaron. Porque el hecho de que Cereal, cojo como está, haya ido al Alcampo y se acordara de cuál es mi bici, me llena los ojos de lágrimas.

Lo que quiero yo a este hidrato de carbono no está escrito ni en las estrellas. Porque es verdad que a veces no se da cuenta de las cosas, o que sale su personalidad de jefe de obra; pero es mi Cereal. Intocable, como mi Bici.

Y para celebrarlo, como quien no quiere la cosa, nos fuimos a San Ginés a tomar un chocolate con churros, que estaba increíble. Y ahora yo debería estar durmiendo, pero ha sido una emoción tan brutal que soy incapaz de conciliar el sueño, así que posteo, mientras veo como mi vida se llena de planes que hacer con mi bici: Retiro, Juan Carlos I, Escorial, Photobike, Flauta y muchas, muchas cosas más.

Mirichán y su Bici

Mirichán y su Bici

Escrito por Míriam

Viernes, 5 /12/2008 a 04.56

Tachán, tachán…

con 7 comentarios

Cereal (mi Cereal) ha abierto un blog.

Escrito por Míriam

Lunes, 22 /09/2008 a 16.59

Mi noche en blanco.

con 5 comentarios

Y nunca mejor dicho. Me levanté a las 8 de la mañana para empezar a poner tickets de la ORA en el coche de Meli&Aique, que vinieron desde Asturies para hacerme una visita. Y me acosté a las 9 de la mañana del domingo.

Todo lo transcurrido en esas 25 horas es auténticamente verídico y aunque me gustaría relatarlo, me duele demasiado el cansancio como para escribir un post kilométrico. Así que al grano.

El artista. Me encantó lo cercano que se mostraba.

El artista. Me encantó lo cercano que se mostraba.

Empecé la noche en Blanco viendo el espectáculo 36, un ilusionista. Mediocre. Menos mal que me escapé de la sala y me puse a hablar con un pintor que estaba “creando” en la sala de al lado, Olmo Blanco (gallego, 26años, hace rayas sobre botellas de plástico durante seis horas seguidas). Un chico super simpático, creativo, humilde y con una sonrisa cautivadora.

Después, Meli&Aique se marcharon a casa, porque estaban cansados. Así que Cereal y yo pusimos velocidad de crucero y fuimos a Colón, a ver los patos de la fuente. Bonitos, sin más. Un poco raro que no tenían los ojos pintados. Luego, fuimos a la puerta de Alcalá: se podía pasar por debajo, pero había una cola impresionante, así que Ce sacó sus chorrocientas fotos y seguimos nuestra Blanca Ruta. En Banco de España había labios proyectados que daban besos sonoros: ¡¡Muá!! ¡¡Smuuuuuakkkk!! Todos los besos eran dados por chicas, ninguno por chicos. Era un poco raro oir besos en la calle a un nivel considerable de decibelios. Pero tenía un efecto peculiar en la gente: todos nos pusimos a tirar besos al aire, imitando e innovando las onomatopeyas. Hasta Cereal tiró algún tímido beso al aire, que se congeló al instante del frío que hacía.

El templo estaba azul. ¿No era la noche en blanco?

El templo estaba azul. ¿No era la noche en blanco? (Foto de Cereal)

Vimos una especie de espaguettis que había pegados en el edificio de telefónica (ni fú ni fa), unas bombillas rojas que daban calorcito (pero no sé muy bien qué querían expresar) y también vimos la foto de Madoz en Plaza de España (desilusionante, Madoz se está acomodando en su posición de superfotógrafofamoso) y en el templo de Debod, las camas marítimas instaladas en el suelo: unas camas donde te tumbabas y oías el ruido del mar. Corrí para ocupar una, antes de que otro grupo que se acercaba peligrosamente nos la quitara, y por supuesto, se alejaron espantados en cuanto me vieron tirarme en plan Harakiri. Relajante, y traía muchos recuerdos a mi cabeza. Robé el cojín donde Ce y yo (dos cerebros privilegiados del mundo) apoyamos nuestras cabecitas, no vaya a ser que nos clonen por un pelo. Toda la noche cargando con el cojín… Me encantó esta “atracción”, fue una de mis favoritas sin duda.

Mis Skirttles. Foto de Cereal.

Mis Skirttles. (Foto de Cereal)

Aunque para mi, la estrella de la noche, estaba instalada cerca de Principe Pío: las esferas iluminadas. INCREIBLES, preciosas, creaban una atmósfera de paz, de armonía con el mundo, de belleza… Era como estar dentro de una bolsa de mis caramelos preferidos, los Skirttles. Estuvimos allí un montón de tiempo, y yo no quería irme nunca. Pero eran las cinco de la mañana, ya tocaba empezar la retirada.

Pasamos a ver el Rubí que estaba delante del Palacio Real, y agotados, casi sin hablar, caminamos hasta mi casa.

Y ahí, contra todo pronóstico… Cereal me correspondió un abrazo a modo de despedida. Es la primera vez en nuestros largos años de amistad en que Cereal me corresponde una muestra de afecto.

Si es que ya lo sabía yo: las noches en blanco son divertidas pero agotadoras porque caminas mil kilómetros.. y ¡no hay nada como agotar a Cereal para que baje sus defensas y empiece a manifestar su corazon debajo de tanta capa de hidrato de carbono!

Llegué a casa y la fiesta continuó. Tengo una vida envidiable. En la próxima vida, querré se yo otra vez.

Escrito por Míriam

Domingo, 14 /09/2008 a 16.35

Escrito en Mirianadas

Etiquetado con , , , , , , , ,

Regalo de cumpleaños

con 7 comentarios

¿Os acordáis que el otro día fue el cumple de Cereal? Si, y le cayeron 30.

Tras mucho pensar en qué podía comprarle, puesto que él es uno de esos que “se cuentan con los dedos de una mano”, quedaron 3 alternativas.

La primera de ellas era una cámara réflex. Le encanta la fotografía, y si alguien se merece una cámara buena, es nuestro Ce. Pero las reflex digitales se me iban de presupuesto (y desde aquí las Gracias a Tani, que desde Valencia me echó una mano técnica!) y las réflex analógicas parece que van a quedar relegadas al olvido. Así que descarté la cámara.

La otra opción era una trolley. Necesita una que se pueda llevar como equipaje de mano, porque si no siempre estará condenado a facturar (y eso me condena a mi, que viajo frecuentemente con él). Es un regalo práctico, útil, de precio moderado… Vaaaale, no es un regalo que regalaría yo: demasiado práctico, demasiado útil.

La tercera opción era un cuadro. Ce y yo hemos decorado juntos el salón de su casa, y había una pared que se quedó vacía. Teníamos claro que ahí iría un cuadro. Hasta fuimos a ver una tienda cuadros y láminas. Pero Ce es un indeciso, asi que esa pared se quedó vacía y así seguía mes y medio después de haberme ido a su casa. Un cuadro, un broche final a la decoración, algo simbólico (que son 30 añazos).

Untitled, 1987
Untitled, 1987

El escogido fue este cuadro de Keith Haring, artista ya desaparecido del que todo el mundo ha visto algun cuadro (hay toda una industria marketiniana detrás de él) pero pocos conocen su nombre. Es sencillo, colorista, lleno de vida. Es alegre. Es yo.

Sus cuadros siempre tienen personas, corazones, sentimientos. Y eso es lo que yo quiero que Ce tenga en su vida de ahora en adelante: personas, corazones y sentimientos. El resto, le sobra: ¿no era un treintañero guapo y sexy?

Actualización: En primicia y para todos ustedes: nuestra foto (mia con el cuadro, se entiende, aunque sé que muchos preferirían ver una foto mía con Ce!).

Miri y Untitled

Miri y Untitled

Escrito por Míriam

Lunes, 28 /07/2008 a 09.50

Flcdds.

con 11 comentarios

Hoy es el cumpleaños de Cereal. Mi Cereal cumple 30 años.

Cereal

Cereal, cuando todavía era bueno y guapo.

Como no es un chico que exprese fácilmente sus emociones (que expresarlas las expresa, pero dificilmente), yo tampoco voy a hacerlo. Así que os voy a contar, en primicia, cómo le conocí.

Un 16 de Agosto de 2006 iba yo por la calle y me encontré con mi amigo Bill. Me paré a saludarle, y entonces Bill me presentó a un chico que iba con él, y al que conocía desde hacía bastante tiempo: era Cereal. Claro que en aquel momento, no le llamé Cereal. Como su nombre no me gusta, le llamaba “tu”. Mucho más práctica.

Empezamos a quedar y a hablar de mil temas; siempre con nuestro amigo Bill presente. Nos pusimos contentos cuando nos dimos cuenta de que ninguno de los dos soporta el tabaco, nos hicimos mil preguntas, y poco a poco fuimos descubriéndonos. Un día, Bill se hartó de nosotros y quedamos Cereal y yo solos. Y fuimos a tomar un helado a GiangRossi, muy cerca de mi casa.

Desde ese dia hasta hoy ha pasado de todo: hemos quedado mil veces, ha venido a verme a Bucarest, nos hemos ido a Viena y Bratislava, a Londres, hemos vivido juntos dos meses, hemos ido a Ikea, hemos decorado su salon, he visto su parque, he comido sus perritos, me ha regalado un libro, me trajo un souvenir de Tailandia, y yo le escribo postales cada vez que viajo sin él.

Y es que Cere y yo hemos llegado a ese nivel de confianza en que ya no nos damos besos al saludarnos y despedirnos.

Escrito por Míriam

Sábado, 12 /07/2008 a 00.00