Ex-expatriada en Româniă

(o Miri de nuevo en Madriz)

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Comiendo que es gerundio

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Es de bien nacido ser agradecido. Y si estas fuera de tu país, te pones enferma, y una persona que no tenía por qué hacerlo te cuida y se preocupa por tí; hay que dar las gracias. Como soy asturiana, yo doy las gracias de acuerdo a la forma cultural que tenemos los asturianos de hacer cualquier cosa: comiendo. Y como no todos los días se está en uno de los países con más kilómetros de costa del mundo; pues hay que aprovechar y comer pescado.

Escogí “Aqui Jaime”; que es un restaurante que está en el borde del mar. Comer viendo el Océano Pacífico es una de esas cosas de las que haces una foto mental, para que no se te olvide en mucho, mucho tiempo. El menú era tentador, y descubrí el “pebre”, que es una especie de salsa muy típico de Chile. Se come con pan y algunas personas lo acompañan de mantequilla. Lleva cebolla, tomate, cilantro, aceite, vinagre y sal. Nos lo pusieron como entrante, sin pedirlo.

Pebre

Pebre

De plato principal yo pedí unas brochetas de congrio que estaban buenísimas. El pescado fresco, la salsa de tomate en su punto de dulzura, y la cantidad más que generosa. Buenísimo, un acierto total. Me encanta el pescado, y en Chile saben muy bien cómo prepararlo. Mis respetos a la gastronomía chilena: aquí no solo se comen empanadas ;)

Brochetas de congrio

Brochetas de congrio

Escrito por Míriam

Viernes, 10 /07/2009 a 08.00

Valga la redundancia

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Cuando pensé en escribir algunos posts del viaje a Nueva York y Washington tuve claro desde el principio que no quería hacer los típicos posts contando lo bonita que es la Estatua de la Libertad, o el Empire State, o los cuadros tan increíbles que hay en el MOMA, el MET o el Guggenheim Museum. Eso podemos encontrarlo todos en cualquier guía del viaje o página web turística de internet. Mi intención con estas crónicas es descubrir algunos lugares secretos, escondidos y diferentes que en nuestras dos semanas Cereal y yo hemos encontrado en la ciudad.

La entrada del Meridian: la hamburguesería está escondida dentro.

La entrada del Meridien

Hoy voy a contaros dónde se comen las mejores hamburguesas de Nueva York: en un lugar clandestino llamado Burguer Joint. Si vas por la calle 56, en el 119 west encontrarás un hotelazo de los que tienen botones en la puerta y mozo de equipajes que se llama “Meridien”.

Yo no suelo utilizar ese tipo de alojamientos (no me lo permite ni mi monedero ni mis apariencias) pero dentro de este hotel, pasando de largo la recepción y entrando por un túnel  secreto que está a la izquierda, hay una hamburguesería escondida.

Nadie se creería que está dentro del hotel pero así es: la unica forma de acceso es entrar por la puerta giratoria y lujosa del Meridien.

Una vez dentro de la hamburguesería, te das cuenta de que el local es cantidad de cutre. Está sucio, la cocina está a la vista y todo huele a carne a la plancha, no admiten tarjetas de crédito, y tienes que limpiar tu mismo la mesa cuando te vas. Pero merece la pena, porque por 7.50 USD puedes disfrutar de una cheeseburguer increíble.

Local cutre, hamburguesas inmejorables.

Local cutre, hamburguesas inmejorables.

Escrito por Míriam

Lunes, 15 /06/2009 a 08.00

Y fui al Chuletón & Blogs.

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Martes 17 de marzo a las 20.30 en la Taberna 1929. Lo tenía apuntado en mi agenda y Marcos, de Cucharete, se encargó de recordármelo mediante un correo donde exigía máxima puntualidad. Claro que máxima puntualidad unida a la máxima entropía que habitualmente tiene mi vida… igual a que algo paranormal tiene que pasar: en este caso fue una reunión de cuatro horas que me hizo salir del trabajo exactamente a las 20. Creo que nunca bajé la calle Serrano más rápido, se me notaron los genes de Fernando Alonso, sobre todo cuando pillé la cabeza de la carrera ;)

Llegué al lugar del Evento y ya estaba lleno de gente. Nada más entrar, saludé a Ninillas, que me dijo que podía pedir lo que quisiera en la barra. Acercándome a la barra conocí a las primeras personas: Zelestina, Fran, Sara. Saludé a algunos conocidos, como Pisito; y había algunos chicos que decían que mi cara les sonaba de alguna twittmad. Puede ser. Me sorprendió que la gente me conociera y mucho más que leyera este blog, algunos hasta se sabían de memoria algunos posts y todos me preguntaron por qué el nombre. A ver si hago un “Como se Hizo” para explicar a los blogueantes (Acción de Mejora!!).

Marcos nos indicó que fuéramos pasando de uno en uno para hacernos una foto con un decorado de lo más chuletonero; y después, salimos a la calle para hacer una foto de familia. Volvimos a entrar y ya nos sentamos para empezar a cenar: los sitios estaban previamente asignados con un cartelito donde se ponía nuestro blog y una frase de bienvenida de lo más original. Así son los Cuchareteros, cuidando los detalles al máximo.

Sara y yo, sonriendole a Luisete y a su enorme cámara.

Sara y yo, sonriendole a Luisete y a su enorme cámara.

Empezamos con la bebida: Nacho se encargó de que mi copa de vino estuviera abastecida en todo momento (creo que más bien en “demasiados momentos”). El vino estaba muy bueno y tanto hablar, ya se sabe… Luego empezó a llegar la comida: de entrante croquetas de setas y bogavante. Muy buenas. Me encantan las croquetas de lo que sea (menos de aire), así que conmigo acertaron. Y después empezaron a salir los chuletones. Muy buenos también, la carne estaba tierna, fresca y era super abundante: habían previsto un kilo por persona (30 kilos) y 10 kilos extra para los más comilones. Yo creo que comi tres trocitos, no sería más de 400 gramos. Y por supuesto, no probé las patatas. ¿Quién quiere patatas habiendo chuletón?

De postre, crema de queso con mango. Todo un acierto, porque era un postre ligero, fresquito, perfecto para poner un broche final más llevadero a la cena. Luego llegaron los cafés… y ¡¡conguitos!! con los que me conquistaron sin duda.

Cuando creíamos que ya se había terminado, nos dieron una copa de champán a cada uno, brindamos y nos deseamos Feliz Navidad y Próspero Año nuevo Chuletón y Próspera Digestión. Tras un ratito de sobremesa y de disfrute del buen ambiente, decidí irme a casa, sin olvidarme de la botella de vino que nos regalaban a cada uno y el cómic que habían preparado (muy currado).

Resumiendo: se puede comer chuletón con cuchara. Yo y otras 29 personas lo hemos hecho: solo me queda dar las gracias a cucharete por pensar en mí para acompañarles en una cena tan especial.

Actualización: ¡¡Salgo un montón de veces en el vídeo que han preparado los chicos de La Comuna TV!! Click aquí para ver a Miri chuletoneando en directo.

Escrito por Míriam

Jueves, 19 /03/2009 a 08.00

Restaurantes: Ginger

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Ayer me acosté tan tarde que hoy he tenido que saltarme el desayuno, así que en el post de hoy vamos a hablar de un restaurante que podría ser perfecto para comer…

Soy fan de los restaurantes – cadena que forman la Gloria de Montera, Public, Bazaar; y recientemente he descubierto uno más: Ginger. El domingo pasado fui a cenar allí con mi amigo César y la verdad es que me sorprendió gratamente. Hasta ahora mi restaurante preferido de todos ellos era Public, pero creo que ha habido un empate.

La mesa que César y yo ocupamos. Preciosa.

La mesa que César y yo ocupamos. Preciosa.

Ginger está situado en la Plaza del Angel numero 12, muy cerca del mítico Café Central (se me ocurre la posibilidad de  ir a escuchar un poco de jazz allí después de una cenita en Ginger, planazo inmejorable).

El ambiente del restaurante es muy elegante: igual que sus otros primos, la decoración es encantadora: manteles y servilletas de tela, copas y velas en todas las mesas, iluminación cuidada. Las paredes de Ginger están llenas de mosaicos de espejos, contrastes entre blancos y negros. Al fondo del restaurante hay una chimenea de madera que le da un aire hogareño. Precioso.

La carta, como era de esperar, está llena de sugerentes platos que combinan sabores: como entrantes pedimos las croquetas de bacalao y una ensalada templada de pasta y gambas. Muy buenos. De platos principales yo tomé la hamburguesa con foie (y estaba muy buena, con la carne jugosa y tierna) y César pidió el milhojas de cordero, que aunque recuerda algo al milhojas de solomillo que ponen en Public, si prefieres el cordero es una opción más que recomendable. Los postres no se quedan atrás, con auténticas virguerias como “tarta para los fans del chocolate” (que es un brownie con helado de chocolate).

Dos entrantes, dos platos principales, un café y un postre… 18 euros por persona. En pleno centro de Madrid y en un lugar donde hasta tú te sientes guapo. Recomendable.

Tan recomendable que éste es el restaurante donde cenaremos el próximo sábado con Elena, nuestra “expatriada” en Reino Unido. Ya he hecho convocatoria a los de siempre (que espero que se apunten) pero como siempre digo, cuantos mas seamos mejor lo pasaremos, así que si alguien más quiere apuntarse, será un placer.

Escrito por Míriam

Domingo, 22 /02/2009 a 09.00

El Rey de los Tallarines.

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La puerta...

La puerta...

El Rey de los Tallarines es un restaurante chino que está en Plaza de España, más concretamente en Plaza Conde de Toreno 2.

Es un restaurante chino donde hacen los mejores tallarines de Madrid y probablemente del Mundo Mundial (incluyendo Carabanchel Alto).

La masa de los tallarines la hacen a mano (delante de tí) usando técnicas originarias de China, con miles de años de antigüedad. Lo explican todo en unos carteles que tienen fuera del restaurante, al parecer es un rito que se enseña de padres a hijos. Mola mucho ver como los hacen, a veces los tiran al aire y los vuelven a coger.

Con una ración de tallarines pueden comer dos personas tranquilamente, y cuesta alrededor de 8 euros. Son esponjosos, suaves, y con un sabor a tallarín que se hace notar enseguida. Los hay de diferentes tipos: tallarines de marisco, de verduras, de pato… y tienen trozos reales de marisco, de pato, etc.

También es habitual pedir una ración de los fantásticos dim-sum para compartir, como entrante (vienen 10 y cuesta 6 euros).

Tallarines del Rey de los Tallarines

Tallarines del Rey de los Tallarines

Como yo ahora tengo una vida sin hidratos de carbono, ya no pido los tallarines. Pero en su carta tienen muchas más cosas: pollo, ternera, pescado, ensaladas… Yo me he aficionado al tofu con lechuga, cebolla y salsa de soja, que aunque puede parecer asqueroso (la lechuga te la sirven cocida y con soja por encima) está buenísimo, y sale por unos 7 euros.

El local no es bonito en absoluto, sillas y mesas normales, parece una tasca de toda la vida. Las paredes son de azulejos de colores que forman un paisaje tropical (en un restaurante chino, en Madrid…). Pero merece la pena, por la genial relación de precio y calidad.

Escrito por Míriam

Lunes, 9 /02/2009 a 09.00

La Gloria de Montera: restaurante mítico.

con 9 comentarios

Vista del local, con los libros anónimos.

Vista del local, con los libros anónimos.

La Gloria de Montera es un restaurante que está ubicado muy cerca de la calle Montera, en Caballero de Gracia (metro Gran Vïa). Se trata de un restaurante que pertenece a la misma cadena que Public, Bazaar, etc. Me encantan estos restaurantes porque puedes disfrutar de unos platos muy elaborados, comer esas cosas que en casa no te preparas, y a un precio muy pero que muy asequible. Me encanta este restaurante porque es un buen sitio para llevar a alguien que viene a Madrid de visita a comer: es elegante, discreto, y para todos los bolsillos… y además está en el centro. También tiene su toque romántico. En realidad es perfecto para cualquier ocasión.

La decoración del restaurante es preciosa: blancos, marrones y naranjas. Suelo de madera marron oscurisima, sillas en el mismo color, hacen un contraste con la mantelería blanca impoluta… y son esas pequeñas lámparas anaranjadas las que dan un toque un poco cálido. Me gusta especialmente una estantería que tienen en la parte izquierda del local, que está llena de libros forrados con papeles de colores neutros de tal forma que no sabes qué libros son. Yo los llamo “libros anónimos”.

Preciosa lámpara naranja... me encanta ese color

Preciosa lámpara naranja... me encanta ese color

De lunes a viernes tienen menú de mediodía, en el que por 10 euros comes dos platos más bebida y postre. Pero no son dos platos cualquiera… Mis preferidos son la ensalada de queso de cabra, o el confit de pato… o el milhojas de queso y calabacín. Sí, sí, aunque no lo parezca, estamos hablado de un menú de 10 euros.

Si no puedes ir a mediodía o prefieres ir a cenar, pedir a la carta tampoco resulta mucho más caro. Por 30 euros cenan dos personas, con postre incluído. Eso sí, no admiten reservas, así que es mejor evitar el fin de semana y cenar muy pronto o muy tarde… aunque el servicio es rápido y yo nunca he tenido que esperar más de 15 minutos.

Y para terminar con una crítica constructiva, creo que separar un poco las mesas daría al ambiente del restaurante ese toque que le falta. Entiendo que al ser precios tan asequibles tienen que asegurarse cierto número de clientes, pero muchas veces cuesta incluso pasar al otro lado de la mesa sin tirar las copas de la mesa de al lado. Valoro mucho sentirme cómoda, así que creo que quitando dos o tres mesas (no hace falta muchas mas) sería un lugar mucho más confortable, aunque de por sí ya es uno de mis sitios preferidos de Madrid.

Escrito por Míriam

Miércoles, 10 /12/2008 a 09.00

Bar Melos: con un par de croquetas.

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El otro día fuí con César y su amigo Sergio al Bar Melos. Está en Lavapiés y es el típico bar español (sí, ese donde parece que es obligatorio tirar los palillos y los papeles al suelo), aunque el dueño (Ramón) es gallego. No hay mucha variedad, pero las cuatro cosas que tienen son buenas y abundantes.

César me había hablado de este sitio porque a mí me encantan muchísimamente las croquetas, y al parecer el Melos es el mejor sitio de croquetas de Madrid. Lo encontrarás en C/ Ave María, 44, que nadie olvide esa dirección.

Allá fuimos y efectivamente, las croquetas son increíbles. Pero increíbles de verdad. Cada croqueta debe pesar aproximadamente 400 gramos: son como pelotas de tenis (aunque un poco más espachurradas). La bechamel de dentro está muy buena, y tiene trocitos de jamón serrano que le dan el toque final.

No pude contenerme y saqué una foto con la HTC, para que os hagáis una idea.

Una ración son ocho croquetas. Yo comi una y media y casi muero.

Una ración son ocho croquetas. Yo comí una y media y casi muero.

Además de croquetas, en Melos son famosas las “zapatillas”. Se trata de un bocadillo-sandwich en pan de hogaza absolutamente enorme (yo creo que con uno para 4 personas va bien; asi que no es el mítico bocata de “partemelo por la mitad”… es más bien un “cuartéamelo, es decir, pártemelo en cuartos”), de lacón con queso de tetilla gallego a la plancha. Nosotros no lo pedimos pero allí todo el mundo pedía “una zapatilla”. Me hace gracia el nombre… decía César que es porque son tan grandes como unas zapatillas, pero después de reflexionar sobre ello, yo llegué a la conclusión de que mis zapatillas son más pequeñas.

Una zapatilla al natural.

Una zapatilla al natural: lacón, queso y pan de hogaza gallegos.

¿Y el precio? Pues muy asequible: una zapatilla cuesta 7 euros, mientras que una ración de croquetas cuesta 8. Por 15 euros pueden cenar cuatro personas tranquilamente, bebidas aparte.

El sitio estaba lleno a rebosar, y eso que eran más de las 12 cuando llegamos. Es costumbre tomar un ribeiro con la zapatilla y las croquetas, aunque nosotros preferimos beber agua… más que nada porque veníamos de tomar sidras en un asturiano (La Casa de Asturias, también en Lavapies), aunque ésa es historia para otro post.

Escrito por Míriam

Sábado, 6 /12/2008 a 20.00

Por fin un restaurante japonés bueno: Musashi

con 14 comentarios

La entrada... ¡que discrección!

La entrada... ¡que discrección!

Me gusta mucho la comida japonesa (porque me gusta mucho el pescado). Pero en Madrid no acababa de encontrar “mi japonés”: todos los sitios a los que iba eran malos y caros.

Sin embargo, el sábado pasado, César y yo fuimos a “Musashi“. Es un japonés que está en el centro de Madrid, casi diría que escondido (C/ Conchas 4, en Sol) y que César conocía: era uno de nuestros planes pendientes.

¡aqui se viene a comer!

Interior modesto: ¡aquí se viene a comer!

Musashi está atendido por  una familia de japoneses de verdad, que son los que cocinan y preparan todo.  Lo que importa es la calidad de la comida, y no tanto la decoración o la atmósfera friki japonesa.

Mientras eliges, te ponen un entrante cortesía de la casa; en nuestro caso eran una especie de rodajas de pepino marinadas en algo. Estaban buenas, y eran muy escurridizas, así que fue un duro entrenamiento con los palillos.

Pedimos una tempura mixta (muy buena y abundante, con una salsa muy sabrosa también), una ternera teriyaki (increíble sabor, con su sésamo por encima y todo), arroz y sushi de atún (mi preferido). ¡¡Y ME LO COMÍ TODO CON PALILLOS, incluso remojando en salsa de soja!! César tiene mas paciencia que un santo. Normalmente, empiezo comiendo con palillos y a mitad de la comida, me rindo y pido un tenedor; pero esta vez aguanté.

El servicio es muy agradable (nos atendieron a pesar de que llegamos cuando la cocina estaba cerrando, a las 4 de la tarde), son rápidos en traer tu comida. El local es modesto, (manteles y servilletas de papel, los baños son normales) pero está todo muy limpio y es confortable. Y de precio bastante bien para ser un japonés, nosotros salimos por 15 euros cada uno. A mi me pareció barato.

Definitivamente, he encontrado mi restaurante japonés en Madrid. ¡Por fin! Y al parecer, tienen menú del día… así que habrá que pasarse un mediodía :-)

Escrito por Míriam

Lunes, 10 /11/2008 a 08.00

El Original

con 6 comentarios

Vista del interior del restaurante.

Vista del interior del restaurante.

El Original es un restaurante que hay en Madrid, en la C/ Infantas 44. Fui el otro día con Cereal, y la verdad es que aunque el sitio es precioso, la atmósfera es un poco fría. Me explico: está decorado en tonos blancos, con piedras (guijarros) blancas y árboles que salen del suelo y se unen con el techo. Son árboles reales, de verdad, que le dan un aspecto de cárcel un poco raro. Pero es bonito, está hecho con mucho estilo, y si te va el rollo del blanco, te gustará.

Detalle

Sí, es un tronco!

Sobre el servicio, el camarero era muy amable, sonreía todo el rato y era atento. La comida estaba bien: nada más llegar, te ponen dos aperitivos (que te cobran como “servicio”) y que en nuestro caso fue un plato con chorizo revilla y con biscotes y tomate triturado, que comes en plan montadito (para Cereal, porque a mi el chorizo no me gusta)… y un plato con cuatro tipos diferentes de aceitunas (para mí, porque a Cereal las aceitunas no le gustan). [Como podéis ver, hacemos la pareja perfecta para ir a cenar por ahí]. Nos lo comimos todo mientras mirábamos la carta, y pedimos una ensalada con bacalao y naranja para compartir y luego dos platos principales: yo hamburguesa de salmón con crema de guisantes (muy buena si te gusta el salmón) y Cereal una hamburguesa de ibéricos que me negué a probar pero que Cereal decía que estaba muy buena. Pedimos solo un postre: flores a la sartén con helado de vainilla (una especie de flor de barquillo crujiente con el helado encima) y un café. Y para beber, dos botellitas de agua. Total todo, 40 euros. No me pareció muy caro teniendo en cuenta que está en el centro de Madrid, que es cocina creativa, que el local está decorado super fashion y que terminamos super llenos; lo definiría como precio medio.

Cereal definió la carta como “una carta de contrastes” y tiene razón. Contrastes de sabores, de ingredientes y de colores en los platos.

Muy recomendable. Reservas en 91 522 90 69.

Escrito por Míriam

Jueves, 18 /09/2008 a 13.47

Restaurante ruso en Madrid: El cosaco.

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Hace mucho que no os cuento los restaurantes que voy descubriendo por ahí. Sí, ya sé que estos post no gustan mucho, que preferís que os hable de huevos, bombillas o del Ikea. Pero a mí me gusta escribir también sobre los restaurantes que voy visitando, más que nada porque así los tengo todos ordenaditos en la sección de restaurantes y cuando tengo que llevar a alguien a algún sitio chulo a comer y no me acuerdo de ninguno, reviso la sección y encuentro una opción buena.

La entrada.
La entrada.

En la Plaza de la Paja de Madrid hay un restaurante que se llama “El Cosaco”. Es un restaurante ruso, que desde fuera parece carísimo pero luego no es para tanto. Está atendido por rusos de verdad, y la decoración es inmejorable: ambiente muy clásico, con un toque antiguo, viejo, cuidando los detalles. Murales enormes pintados en las paredes, vajilla de verdad, mantel y servilletas de tela. La iluminación es cálida y el servicio atento y cordial, aunque con ese toque ruso que termina de darle el toque especial a la atmósfera de la comida.

A la mesa!
A la mesa!
Huevos Roscoff. Buenisimos.
Huevos Roscoff. Buenísimos.

Nosotros comimos unos huevos roscoff (huevos rellenos con una salsa increible) y una ensalada de lombarda (Kaputsnik se llamaba) que estaba muy muy buena. De plato principal yo pedí una Suprema de Pavo, que era una pechuga de pavo con una salsa de ciruelas y manzana que MADRE MIA. Buenísimo. También tenían el mítico Pollo a la Kiev (que yo ya comí en Kiev), además de muchos otros platos.

Un restaurante más que recomendable. Precio medio, tres personas (3 entrantes, 3 platos principales y 3 bebidas) salimos por 50 euros.

Meli y yo en el Cosaco
Meli y yo en el Cosaco

Escrito por Míriam

Miércoles, 17 /09/2008 a 09.29