Archivo para la categoría "Los desayunos de Miri"
Desayuno Superstar
Ayer fuimos a desayunar a casa de Meli y Aique y nos encontramos una mesa llena de objetos del deseo desayuniles. Todo lo que te puedas imaginar estaba en aquella mesa: croissants, pan, galletas de varios tipos, queso fresco, mantequilla, fiambres, etc. Había zumo, cafés nesspreso y cualquier cosa que se te ocurriera estaba allí.
Era un desayuno tan suculento y apetitoso que hasta tuvimos la oportunidad de hacer sobremesa; cuando ése es un momento de charla más propio de las comidas y de las cenas.
Después de desayunar nos fuimos de compras a Parque Principado y arrasamos en Primark. Vuestra Miri compró artículos de lo más exóticos: un pijama con una vaca en medio, seis bragas de colorines, cuatro diademas para mi redondo cabezón, dos pares medias y lo mejor de todo: unas bailarinas de purpurina negra que brillan por sí solas. Lamentablemente no las pude estrenar ayer mismo porque la Danza de La Fabada tuvo un éxito rotundo: estamos pasando un fin de semana a remojo del Cantábrico.
Estadísticas de Octubre y Desayuno Corporativo
Es domingo y como tal, toca post de desayuno. Ayer fue un día de emociones fuertes: Arol llegó, nos reencontramos y a pesar de que los dos teníamos miedo de que algo hubiera cambiado, todo sigue siendo igual. Es como si nunca nos hubiéramos separado.
Hoy os traigo el desayuno de los dos: por una parte yo he desayunado mi capuccino con un triángulo sandwichular de queso philadephia y jamón york y seis galletitas. Arol, estrenando su taza Abbey Road de Los Beatles (gracias a mi padre, que está haciendo toda la colección por nosotros), ha tomado un café con leche y un pan de pipas de calabaza con jamón y queso.

Lo mejor es que hemos desayunado los dos con nuestro uniforme corporativo, vernos en el comedor de mi casa debía ser un espectáculo.
Por otro lado, como cada uno del mes correspondiente, vengo con las estadísticas bajo el brazo. Octubre no se ha portado mal del todo: ha dejado 16.350 visitas (un crecimiento del 6% respecto a Septiembre) y una presencia contínua en el ránking de los premios bitácoras, bailando del puesto 13 al 20, al 27 y finalmente quedándome en el 26 de la categoría de blog personal.

Un resumen
Los blogs que más visitas me han enviado son los de Meli y Lusika. Por mi parte, he popularizado un poco más (si cabe) los blogs de Arol y Parisina, que son los que más visitas han recibido gracias a mí.
Estoy contenta con mi blog. Cada vez me resulta más fácil escribirlo, dirigirlo, pulirlo. He encontrado mi estilo. Me encantan todas y cada una de las personas que se pasan por aquí; releo vuestros correos electrónicos y comentarios, os escribo y os propongo cosas para que forméis parte de mi vida, para acercaros a mi. Porque efectivamente, yo soy mi blog, pero también hay muchas otras facetas de Mirichán que se quedan fuera. La Miri que se enfada, la que llora, la que dice cosas inteligentes; incluso la que ronca. Yo quiero ser transparente de verdad, una especie de polígono del menor número posible de caras para que, como un prisma, hacer que salga el arcoiris cada vez que la luz pase a través de mí.
Desayuno Pre-Arol
Este desayuno es un desayuno especial, porque es el último desayuno de Domingo que haré sin Arol. Este ha sido el último fin de semana separados, después dos meses y medio sin vernos más que por la webcam. Tengo dentro un remolino de sentimientos brutal, pero destaca ante todo el orgullo, porque a pesar de todo: lo hemos conseguido. Hemos cumplido la promesa de que nos esperaríamos, aunque ha habido momentos de auténtica desesperación, lloros, melancolía y mucha nostalgia del otro. He aprendido, a base de bien, lo que es echar de menos a alguien.
Así que hoy traigo un desayuno festivo. Nada del pan tostado o el sandwich al que estamos acostumbrados. Hoy el desayuno está compuesto de colacao, gusanitos (de la marca Risi, que están buenísimos) y dos onzas de chocolate.

¡Vivan los desayunos festivos!
Por supuesto que Arol también lo celebra a su manera. ¿Queréis ver lo que desayuna? Es un poco más sano que yo, pero ¡él también se pone las botas! Me pregunto si estará empezando a despedirse de los pequeños gestos rutinarios, como desayunar en Santiago viendo la cordillera…

Lo que come Arol... ¡¡en su último domingo en Chile!!
Desayuno Antigripal
Poco a poco y sin darnos cuenta, nos vamos metiendo profundamente en el otoño. A mí me gusta el otoño, pero hay que estar preparados para regatear a la gripe; que acecha donde menos te lo esperas. Sin ir más lejos, en mi empresa hay tres casos confirmados de gripe A, que espero que no tengan más importancia que la cantidad de bromas que vamos a hacerles a los convalecientes compañeros cuando se reincorporen.
Mundialmente es sabido que la vitamina C sirve para mantenernos sanos. Así que en los desayunos de la gente suele haber zumo o frutas. A mí no me gustan mucho los zumos de tetrabrik, pero por las mañanas no tengo tiempo para prepararme zumo natural. Así que he comprado un litro de zumo de naranja y plátano (marca Don Simón) y me tomo “un chupito” de zumo en cada desayuno.

¡Chupito de zumo!
Y como es un desayuno para hablar de salud, he diseñado el sandwich en forma de Cruz, tipo Cruz Roja. Podéis intentarlo en vuestras casas: es tan simple como darle un mordisco en cada una de las cuatro esquinas!
Desayuno con amigos
¿Desayuno con diamantes? Audrey Hepburn se confundía. Yo prefiero un desayuno con amigos. Y es que los diamantes son para toda la vida, pero algunos amigos también.

Ayer, en el Lolinas (uno de mis sitios vintage preferidos de Madrid) desayuné un genial colacao con una galleta y una rebanada de pan con queso philadephia y orégano por encima. Una excelente combinación.
Además, ayer tuve un regalo genial: un kikoy. Se trata de un generoso trozo de tela de algodón, procediente de África, que tiene muchos usos: desde pareo, vestido, toalla, mantel… hasta un improvisado portabebés. Es de color naranja (¡!) y huele a África. Y África huele muy bien
Igual que el pan recién tostado del desayuno con Amigos.
Desayuno en blando

El jueves pasado muela 36 y yo fuimos al dentista. Así que desde entonces llevo comiendo con cuidadito y casi exclusivamente cosas blanditas o muy troceadas. He tenido suerte, porque no me duele absolutamente nada (incluso después de que se me pasara la anestesia no sentía dolor). Pero aún así hay que tener cuidadito y dejar que ese lado de mi encía recobre toda su fuerza. Así que hoy, desayuno blando postdentista.
En el bol hay dos yogures de plátano (mi devoción) y en el plato un poco de pavo y un quesito de burgos. De postre, un par de onzas de chocolate… porque aunque son duras, se me da increíblemente bien chuperretear y no es incompatible con la visita señor odontólogo!
¿Os habéis fijado en que como el plato es transparente parece que no existe realmente y que podría estar pintado en el suelo? ¡Me di cuenta al ver la foto! Entre ilusión perceptiva e ilusión perceptiva, he reflexionado sobre la cantidad de cosas que no están nítidamente en mi vida pero que siguen ahí, sosteniéndome como si yo fuera una loncha de pavo. A veces creemos que las cosas que tenemos las hemos conseguido solos, pero debajo de cada uno de nosotros hay un plato transparente que está ahí sujetando. Más nos vale tener cuidado de que no se rompa…
Quesitos del Caserío

Del caserío, me fío
Llega un poco tarde el post diario. Es lo que tiene el directo. Cuando los dejo programados porque hay foto desayunadora de archivo es más fácil ser puntual, pero hoy ha sido un frenesí sobre la marcha.
Incorporamos un ingrediente nunca visto hasta el momento en los desayunos: un quesito del Caserío. Yo creo que todos los niños españoles de mi generación han comido estos quesitos. Es de esos productos atemporales, que llevan veinte o treinta años en el mercado y que apenas han cambiado.
Y digo yo: ¿cuánto van a tardar en inventar un sistema de apertura más eficaz? Yo me apaño fatal con el hilito ese del que hay que tirar, y acabo chuperreteando el papel para que no se vaya medio quesito a la basura. Que la vida está muy cara, y cuando suban los tipos de IVA, más.
Desayuno con Pera
Tengo tendencia a despistar mis hábitos alimenticios y comer reguleramente. Así que tengo que vigilarme. Miro de reojo mi propio carro de la compra, a ver si las cuatro zonas están bien equilibradas, y a veces tengo que mirar de reojo mis desayunos.
Este es un desayuno de nota: una pera de clase limonera (aunque estaba dulce y riquísima), un poco de pan tostado y un yogur natural azúcarado (de marca Milbona, que se vende en el Lidl baratísimo y os recomiendo). Para rematar un capuccino de marca alcampo, que ahora ha cambiado de formato: ha pasado de venir en bote a venir en sobrecitos, aunque siguen manteniendo el dispensador de cacao. En cualquier caso, sigue estando rico rico (y sin perejiles que valgan).
Vigilad lo que coméis, lo que bebéis, de quién os rodeaís. Todas son cosas que ponéis dentro de vosotros, bien en forma de alimentos ¡o de sentimientos!
Desayuno prelaboral

Un té, pan con jamón york y vidas.
Igual que los niños cuando empiezan al cole después del verano, estoy nerviosa como un preescolar. Este fin de semana he tenido récords de madrugación: tanto ayer como hoy me he levantado antes de las 8. Pero es que mañana, después de 3 meses y 3 semanas de vacaciones, vuelvo a la vida laboral.
¿Y si no me acuerdo de cómo se combinan las celdas de excel? ¿Y si se me ha olvidado manejar el AS400? ¿Y si ya no sé conjugar los verbos en inglés?
Lo bueno es que pase lo que pase, habrá que seguir desayunando. Así que vamos con el de hoy, que por primera vez en la historia desayunil incluye uvas. La uva, como fruta, siempre me ha producido un gran misterio interior. Porque si la fruta del manzano se llama manzana, si la del peral se llama pera… ¿por qué la fruta de la vid no se llama vida?
Primer desayuno de septiembre
Una curiosidad muy divertida que he aprendido el otro día es que cada año, el 1 de septiembre cae de mismo día de la semana que el 1 de diciembre. He revisado un montón de calendarios y siempre se cumple. Todavía no entiendo muy bien por qué, aunque estoy en ello: creo que tiene algo que ver con que entre el 1 de septiembre y el 1 de diciembre hay exactamente 91 días. Al dividir 91 entre 7 días que tiene la semana, sale 13 exacto, que además de ser impar es primo. Me da a mí que los tiros van por ahí, pero aún no he llegado a verlo con claridad. (Se agradecen aportaciones!).
Pasando al tema central del post, os presento un “Aquí hay Tomate”. Se trata de dos tostadas de pan de esas que se venden envasadas (y son realmente baratas!) con tomate rallado por encima y media tortilla francesa coronando cada una. Es un típico desayuno “Aquí hay Tomate”, porque aunque a primera vista puede que no lo veas, el tomate está ahí listo para ser disfrutado. Y por supuesto, con un cafetín: eso que no falte.
