Ex-expatriada en Româniă

(o Miri de nuevo en Madriz)

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La Boxclín

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Cuando tienes tiempo puedes dedicarte a crear cosas. Cuando no tienes tiempo vas a la tienda y te compras algo que te cubra una necesidad. El ejemplo más claro es la Boxclín, un invento de Industras Mirichán creado cuando estaba en Chile.

En Santiago, muchos apartamentos no tienen lavadora porque los edificios tienen una especie de cuarto de lavandería donde hay varias lavadoras y secadoras de uso común. Me recordó un poco a la casa de Ana Belén (aka Lusika) en Zurich, aunque como es obvio mucho más desorganizado.

La cuestión es que cuando quieres lavar, sales de casa con tu ropa sucia y vas al cuarto de lavandería. Si no dispones de ningún objeto que te ayude a transportarla, corres el riesgo de ir regando tus calcetines por los pasillos del edificio o puede ser que no te coja toda entre los brazos y tengas que hacer dos viajes.

Después de una exhausta investigación, me dí cuenta de que los vecinos suelen usar bolsas de plástico gigantes, maletas o sacos de tela para transportar su ropa sucia. Pero a mí se me ocurrió una idea mejor: la grandísima boxclín. Se trata de una caja de microondas que Arol iba a tirar a la basura, forrada con papel kraft marrón. En una de las tapas le hice un agujerito y pegué un poco de cinta de envolver regalos (en realidad la cinta estaba adornando flores) para mover la caja sin levantar el peso.

La imagen de marca de la Boxclín

La imagen de marca de la Boxclín

Gracias a los cotizadísimos modelos que nos enseñan un buen uso en las instrucciones que acompañarán a todas las cajas, boxclín (que viene de box + clean) es unisex. Además, se desliza fácilmente por el suelo y soporta mucho peso sin ningún problema. Sirve para almacenar la ropa sucia hasta que decidas llevarla a lavar. Por el momento sólo he fabricado una unidad, pero creo que va a ser un artículo de lujo completamente personalizable: ¿qué eres de Apple? pues te la hago blanca.

Escrito por Míriam

Viernes, 21 /08/2009 a 08.00

Desatascadora (o la historia del váter que eructa)

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Además de trabajar en recursos humanos, podría desempeñar muchas otras profesiones:

Podría ser panadera (un sueño de mi vida) o profesora (ya lo he sido durante años de clases particulares).

Señora de la limpieza (pidan referencias a Cereal), secretaria (pidan referencias a mi padre Guz), pintora (mi armario da fé), decoradora (de nuevo referencias a Cereal) y portera (no de fútbol, obviamente).

Pero lo que nunca me imaginé que podría ser es desatascadora. Y ahora es cuando os cuento en forma de post escatológico porqué podría ser desatascadora. Quedan avisadas todas las personas susceptibles y/o con hipersensibilidad. Allá vamos:

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Escrito por Míriam

Miércoles, 11 /02/2009 a 08.00

Pintar, pintar, pintar sin parar.

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Desde siempre me ha gustado el bricolaje y las cosas de hacer con las manos. No es que se me den especialmente bien, pero es una buena forma de evitar pensar en cosas que no quieres pensar. Por eso, cuando me quedé sin trabajo, decidí pintar mi armario. Siempre había sido de un marronuzco bastante escatológico y pensé que había llegado el momento de transformarlo a un radiante y luminoso blanco.

Prueba superada...

Prueba superada...

Así las cosas, el primer paso fue ir a buscar pintura. Llegué a la tienda y después de una discusión que a veces parecía filosófica (por aquello de que yo no entendía nada), me llevé un bote de esmalte satinado blanco.

Yo no lo sabía, pero la pintura puede ser mate, satinada o brillo. La satinada es la que brilla solo un poco, mientras que la mate no brilla nada (porque tiene el brillo matao, digo yo) y la brillo brilla mucho (como su propio nombre indica).

Todavía hoy me pregunto porqué no llaman  a la satinada “semimate” o “semibrillo” en lugar de inventarse una palabra nueva para mosquearme más todavía.

Llegué a casa y lo primero que hice fue decidir que ni de coña vaciaría mi armario para pintarlo. Cerré cuidadosamente las puertas, abrí el bote de pintura y empecé a pintar. El sonido de la brocha contra el armario era relajante.

Al cabo de tres brochazos me dí cuenta de que no había puesto ningún tipo de papel en el suelo, así que se estaba llenando de gotitas blancas, al igual que mis pies. Menos mal que era pintura al agua: con una espátula y un trapo húmedo se limpiaba todo enseguida. Decidí quitarme la ropa y pintar solo con una camiseta, no vaya a ser que destroce mis vaqueros del culoprieto (me quedan de infarto, esos vaqueros, y los protegeré con mi vida si es necesario).

Una vez terminé la primera capa, me senté a contemplar mi obra: todavía no era blanco del todo, pero el chico de la tienda ya me había prevenido de que era muy posible que tuviera que dar dos capas.

Al final tuve que dar seis capas.

Seis.

Seis capas más los “remates” (pomos, tiradores, molduras y demás). Acabé del relajante sonido de la brocha hasta las mismísimas narices. Menos mal que en las historias de Mirichán siempre hay un final feliz: cuando estaba a punto de ir a la tienda y decirles que vinieran ellos a pintarme el armario, porque aquella pintura no cubría absolutamente nada, Arol tuvo la gentileza de enviarme unas mariposas negras de papel, que una vez puestas con la técnica del decoupage le dan al armario un toque exclusivo… y a mí me ponen una sonrisa.

Escrito por Míriam

Lunes, 2 /02/2009 a 09.00

Escrito en Hazlo tu mismo

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El mejor regalo de Reyes que he hecho en 2009.

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Intento hacer regalos especiales siempre, pero en Navidad parece que a todos nos da la vena más creativa. Estas Navidades, el mejor regalo de Reyes que he hecho ha ido destinado para mis amigos Meli y Aique, y ha sido un album de fotos en recuerdo de los momentos que pasamos en Cabo Peñas hace unos meses. No era el primer álbum artesanal que preparaba, así que fue mucho más fácil que el primero que hice, que también fue un regalo para una persona muy especial.

Cuando estaba haciendo las fotos ya se me ocurrió la idea, así que hice fotos con mucha más intención. Después, tuve que seleccionar las fotos, revelarlas, escoger el papel, pegarlas, escribir los pies, prepararlo todo… mientras Meli no paraba de presionarme para que le pasara las fotos por mail. Yo le iba poniendo excusas: “es que no tuve tiempo”, “es que ocupan mucho”… y ella se ponía cada vez más pesada :) A veces llegué a pensar que se enfadaría conmigo por no pasárselas!

Mereció la pena inventarse un kilo de mentiras piadosas para que aguantara a recibir su regalo sorpresa… ¡¡Felices Reyes, Tones!!

¡El álbum!

¡El álbum!

Escrito por Míriam

Martes, 6 /01/2009 a 09.00

Ikea and me.

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El otro dia fui a Ikea, a por un mueble con cajones para poner en mi habitación. Me gustan los muebles con cajones porque soy una persona desordenada, asi que la solución de “lo meto todo en los cajones y ya lo ordenaré luego” siempre me parece la mejor.

ComodaMe compré una cómoda de la linea ANEBODA, por 49 euros, en color blanco. La caja pesaba 30 kilos. Dentro había un montón de tablas, todas blancas, y un saco de plástico con tornillos y cosas variadas. Me armé de valor y chas, a montar la cómoda.

El primer momento de Ikeísmo fue cuando me dí cuenta de que no tenía destornillador. Vale, pues con un cuchillo. MAL. Si intentas montar cualquier cosa con un cuchillo, ¿que es lo mas probable que te pase? Que te cortes. En efecto, la probabilidad matemática no falla nunca, asi que me corté (varias veces, pero afortunadamente, menos veces que tornillos…)

Montar la estructura general (cuatro tablas con patas) fue relativamente fácil. Pero luego, tenía que clavar la trasera del mueble. Aqui llega el segundo momento de Ikeísmo: ¿como puedo sujetar la trasera en su sitio, sujetar el clavo y golpear con el martillo solo con dos manos? Vale: sujeto la trasera con un pie (equilibrismo) y un clavo en una mano y el martillo en la otra. ¿Qué dice ahora la teoría de la probabilidad? Que la trasera se te cae en el pie y te hace daño. Y otra vez las matemáticas aciertan… la trasera se me cayó en un pie, después en el otro (no iba a poner dos veces el mismo, que no soy como Jesucristo) y luego decidí que la sujetaba con cinco libros apilados. Mucho mejor.

ClavoPero la trasera tiene tela… porque resulta el saco de tornillos trae TREINTA CLAVOS!! (para que rime con los treinta kilos?? ni idea…). Así que yo puse un clavo en cada esquinita, luego otro en el centro, luego en el centro del centro, luego en el centro del centro del centro… ¡¡y nunca se acababan!! Parecían clavos promiscuos, reproduciéndose delante de mis narices. Os prometo que no hay trasera mas asegurada en ningun armario del mundo que la de mi cómoda de Ikea.

Y ahora… ahora el momento cajones! Que complicado es montar un cajón! Es como hacer un puzzle de ingenio: se compone de cuatro tablas mas un fondo. Cuando ensamblas dos y dos, e intentas ensamblarlas juntas a la vez que metes el fondo del cajón… siempre se desarma. Menos mal que solo tenia tres cajones, si llego a coger la que tenía seis, os juro que la cómoda se transforma en estantería ipso facto.

Al final, lo conseguí. Y ha sido divertido y he aprendido cosas. Como por ejemplo, que ya sé por qué la gente se casa. Porque para montar un mueble de Ikea, es mejor ser dos. Y me gustaría decirle a los señores de Ikea que por favor, adjunten un manual de probabilidades con cada embalaje.

Escrito por Míriam

Jueves, 26 /06/2008 a 10.57

Perritos

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Hoy vamos a aprender cómo se cocinan unos perritos. Pero no son unos perritos cualquiera: son los perritos que un hombre soltero aprende hacer mediante la técnica del ensayo y error. De hecho, empezó metiendolos en una sandwichera… asi que con decir eso ya se ve la evolución del concepto.

Ingredientes: pan bimbo de perritos, salchichas de las jumbo, huevos, bacon, queso semicurado de Garcia Baquero, ketchup y mostaza.

Lo primero de todo, es tostar el pan en la plancha. No usamos aceite, para sentirnos menos culpables de las milquini calorias que tienen los perritos. Hay que tener cuidado porque el pan no se puede quemar bajo ningun concepto. Mientras tostamos el pan y si somos multitarea, podemos ir abriendo las salchichas por el medio. Una vez hemos abierto las salchichas, las ponemos en la plancha para que se hagan… y mientras, colocamos el queso sobre el pan, ya puesto en unos platos. Cuando las salchichas estan hechas, las ponemos encima del queso, y cocinamos el bacon y los huevos, también en la plancha.

Pan tostandose Apertura de salchicha Bacon haciendose Huevos a la plancha Momento critico

El momento de dar la vuelta a los huevos es un momento crítico, como se rompa la yema estamos perdidos: lo más probable es que en diez segundos la CPC (coporacion de perritos calientes) se presente en tu casa para quitarte la licencia de hacedor de perritos, si es que tienes…

Ahora solo nos falta montar el perrito (que tiene su aquel) y cerrarlo… Lo normal es que no se cierre, porque le hemos puesto tantas cosas dentro que las leyes de la Fisica contradicen cualquier posibilidad de que nos entre en la boca…

Yo cerrando un perrito

Y a comer! Y no os podéis imaginar ni de lejos lo BUENOS que saben! La ración recomendable es de un perrito y medio por persona. Yo comí dos, y casi muero.

Esta receta es de Cereal. Él y yo teníamos una deuda pendiente con los perritos: desde que nos conocimos, gracias a nuestro amigo común Billy, me dijo que era un experto hacedor de perritos. Dos años he tenido que esperar para probarlos… pero la verdad es que merece la pena. Cenamos perritos en nuestra última noche juntos en su casa, y fue una despedida digna de aullar a la luna… aunque no sean “lobitos”.

Escrito por Míriam

Lunes, 9 /06/2008 a 16.46