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Teatro: País
Me encanta el teatro. En Madrid soy espectadora de las salas más cutres pero baratas y que ofrecen obras de teatro con sangre nueva: actores que empiezan y que están dispuestos a demostrar en cada acto que lo suyo es dejarse la piel delante del decorado.
En Asturias no voy mucho al teatro, pero el sábado pasado no dejé pasar la oportunidad de ver “País”, una obra de teatro que se representó en el Teatro Riera de Villaviciosa, una localidad situada a unos sesenta kilómetros al este de Oviedo.
A pesar de la lluvia torrencial, el granizo y el frío polar cantábrico a las ocho de la tarde comenzó la función y País cobró vida propia: los seis actores tenían algo que decirnos. De la mano de Xuan Coll criticamos juntos el sindicalismo de Asturias, que muchas veces lejos de representar al trabajador humilde y esforzado, usaba su posición de poder para conseguir ciertos beneficios propios. Menos mal que al final, cada uno siempre se lleva su merecido, Baby Voice a cuestas.
Si quieres verla, todavía es posible. El próximo día 21 estará en el teatro de Cajastur de Oviedo. La entrada es gratuita y la representación es en bable. Es una cita ineludible para todos aquellos que quieran echar unas carcajadas y arrancar unas reflexiones al espíritu minero de las Cuencas.

Una escena de la obra
Hasta aquí, la crónica seria e imparcial de la obra. Pero ahora, me váis a permitir que barra un poco para casa, porque uno de los actores que aparece en la obra es mi amigo Aique.
Transformado en Berto, un guardia civil serio y formal, su aparición es breve; pero para los que estábamos sentados entre el público y le conocíamos, fue un completo orgullo verle concentrado y profesional entregando lo mejor de sí mismo al público.

¡Y pensar que Aique tiene un punto tímido!
Sinfónica de Chile

Este fin de semana pasado fui a ver la Orquesta Sinfónica de Chile. Por el módico precio de 8000 pesos (algo más de 10 euros) disfruté de casi dos horas de música desde la tercera fila del teatro. Es una pena que en España la música sea un privilegio para unos pocos, cuando estoy fuera es de las pocas cosas que importaría a mi país.
Además de Haydn y su Sinfonía 101 (la del reloj), y de La arlesiana de Bizet, pusieron en marcha una obra más moderna: un concierto para fagot. Me encanta ese instrumento porque es como una especie de saxo de madera y porque es el gran abuelo de los instrumentos de viento. Cuando llegamos a casa, buscamos en google al solista, Nelson Vinot, y adivina qué: pude enviarle un mail dándole las gracias porque en su página web estaba su correo electrónico. Y entonces me dí cuenta de lo genial que es internet, porque además de recibir te permite dar. Un poco como la música, algunas veces.
Ballet en el MET (vivan los pareados)
En Nueva York no pudimos ir a un musical, era desesperadamente caro. Pero por 25 dólares conseguimos entradas de estudiante para ver un ballet en el Metropolitan Opera House de NY, y es una experiencia genial, sobre todo porque tuvimos la suerte de que las entradas eran buenas: fila 14. Yo estaba feliz de la vida, y el espectáculo no nos decepcionó. Además, el edificio es impresionante y muy bonito.
Siguiendo con nuestra suerte para estafar y hacernos pasar por estudiantes, probamos a comprar entradas también para un concierto de Benjamin Britten en la Philarmonic Orchestra de New York, pero sólo las vendían el mismo día, así que decidimos no arriesgarnos y comprarlas a precio general: 50 dólares cada uno, arriba del todo y muy lejos de la orquesta. Menos mal que la música se escucha y no se ve, porque cada vez tengo más claro que mi astigmatismo ha ganado la batalla y que cumpliré mi objetivo vital de ponerme gafas de montura azul muuuy pronto (ya que no puedo tener los ojos azules, al menos tendré las gafas azules, ¿no?)
En cualquier caso: si vais a Nueva York no os olvidéis de pasaros por los dos edificios (uno al lado del otro, en el Lincoln Center) y si os gusta la música, el ballet o la ópera, atreveos a entrar. Ver un musical en Boradway costaba 80 dólares: yo por 75 estuve viendo dos espectáculos en dos lugares emblemáticos de Nueva York.
Rafaela Carrasco
El otro día fui con Ignacio y Daniel a ver al teatro Fernán Gómez (Centro Cultural la Villa) el espectáculo de Rafaela Carrasco “Vamos al Tiroteo”. Es un espectáculo de baile flamenco muy especial por dos razones: la primera es que es un flamenco modernizado (y así, hay muchos juegos de luces y una gran puesta en escena, ves hombres vestidos con batas de cola… y tan masculinos…) y la segunda es que bailan canciones de Lorca, el gran Federico García Lorca. Compré las entradas en atrápalo y me salieron por 12 euros, frente a los 15 que costaban en taquilla.

Hombres con bata de cola
No soy yo muy de flamenco (soy asturiana, allí flamenco poco) pero tengo que reconocer que el espectáculo me gustó. Me gusta la idea de que Rafaela Carrasco y su compañía hagan crecer y evolucionar el flamenco; puesto que igual que todos los demás artes evolucionan y se alteran para no morir, creo que es estúpido no hacer lo mismo con este baile, tan nuestro. Habrá puristas que digan que de eso nada, que hay que bailarlo de la manera tradicional y sin aberraciones. Pero yo pienso que “la historia no se crea ni se destruye, solo se transforma”, igual que la idiosincrasia de las cosas.
Disfruté con una parte en la que Rafaela Carrasco y un bailarín de su equipo juegan en la coreografía con un mantón. Fue muy sensual: cómo se miraban, como se acercaban, cómo se turnaban el mantón. Precioso. Ahí el flamenco demuestra su lado más pasional, el romanticismo, su lado más fogoso y carnal.

Química
Pero también el flamenco es un baile con carácter, y puede ser una metáfora de muchas cosas, lleno de vitalidad e ímpetu. Eso sucedió en otra de las partes que más me gustó, en la que cuatro bailarines bailaban detrás de una cortina de forma mecánica, haciendo lo mismo uno tras otro. De pronto uno de ellos se atrevía a cruzar la cortina y nos sorprendía saliéndose del esquema. Detrás de él salieron sus 3 compañeros y enseñaron al público cómo se puede comunicar rebeldía y libertad solo con un baile. “Solo”.
“Fiesta” en Documenta Madrid.
Durante toda esta semana Madrid celebra “Documenta Madrid”, que es un ciclo de documentales proyectados en diferentes lugares de nuestra ciudad. En el marco de este festival, Luis Cerezo me invitó a acudir a la presentación de su documental “Fiesta, to fight or not to fight”. La verdad es que tengo que confesar que se me cayeron las bragas al mismo segundo de recibir su correo; todavía no me acostumbro a que me inviten a cosas solo porque soy “la de Expatriada en Rumanía”.
El poster del documental
Ayer a las 12, en los cines Princesa, se proyectaba el documental de Luis, que trata sobre el debate que existe alrededor de la tauromaquia particularmente en Cataluña. Recordemos que el Ayuntamiento de Barcelona declaró la ciudad antitaurina, yendo en contra de una ley del Espado Español que permite las corridas de toros. El debate está abierto, y Luis Cerezo junto a su equipo nos deja entrar en ambos mundos: el de los defensores de los animales, con el que no estoy de acuerdo; y el de los defensores de la tradición del toreo, con los que tampoco estoy de acuerdo.
El documental es muy rico en cuanto a imágenes, tiene una banda sonora preciosa, ofrece información muy variada y recoge varios y controvertidos acercamientos. Incluso deja algunos momentos para liberar tensiones, consiguiendo sacarte una sonrisa. Y que nadie se quede con las ganas: si alguien queréis acudir, vuelve a ser proyectado hoy en el Circulo de Bellas Artes.
Enhorabuena, Luis, porque aunque tú ya lo sabías, has hecho un excelente trabajo. Y discúlpame por no saludarte: te ví al llegar, pero estabas ocupado atendiendo a algunas personas y preferí no molestarte. Eso y que, en el fondo, soy una tímida con disfraz de extravertida!
StarWars: Pasen y vean.

Increíble: casi parecía vivo. (Foto de Ernesto Sierra)
El Canal de Isabel II en Madrid acoge estos dias una exposición itinerante sobre Star Wars, en la que se puede ver un montón del atrezzo utilizado en las seis pelis de George Lucas: desde dibujos originales que sirvieron para fabricar diferentes objetos hasta vestuario, maquetas, naves… ¡y los increíbles R2D2 y C3PO, Chewbacca, Yoda y muchos más! He leído por ahí que en total son 250 piezas.

Interior del casco de Darth Vader (foto de Ernesto Sierra)
La exposición se divide en dos partes: por un lado, la escuela de Jedis, donde cuatro actores interpretan en veinte minutos un combate con sables láser y todo, y en el que los niños más valientes y con más fuerza en su interior, pueden participar. Después, está la propia exposición, donde en poco más de hora y media puedes disfrutar de un recorrido por todos los mundos de Star Wars, sin olvidarnos de un breve documental en el que consiguen dejarte con ganas de saber más sobre la creación de los efectos especiales que se utilizan.
El precio de la exposición es de 10 euros para los adultos; y los jóvenes padawans (es decir, niños y estudiantes) pagan 5 euros. Está francamente bien organizado: las entradas se cogen para una franja horaria determinada, así que las colas que tienes que esperar son mínimas (a pesar de que había mucha gente). El personal es muy agradable, lejos de empujarte al lado oscuro de la queja, son grandes facilitadores.
Yo disfruté mucho, en parte porque iba acompañada de maestros Jedis en el tema, en parte porque ví a un Ewok auténtico (me encantan los ewoks, son mi personaje claramente preferido. Tengo una teoría, sobre que son asturianos, pero esa os la cuento otro día), en parte porque flipé mucho viendo los dibujos originales… La escuela de Jedis me encantó, tuve ese deseo (yo creo que compartido por muchos en la sala) de volver a tener diez años y pelear con Darth Vader, como los niños hacían.
Hasta el 15 de diciembre estarán en Madrid. Altamente recomendable
Fotos| Galería de Ernesto Sierra en Flickr.
Mi segunda Twittmad: #13

Follow me, I'm on Twitter... @Mirichan!
Hablo de esto como “twittmad” porque es el nombre oficial, aunque bien podría llamarse “el día en que quedo con mis amigos… 2.0″.
En la número 13 (que para mi fue la segunda) ya conocía a mucha gente, así que fue todo mucho más fácil y fluído. De hecho, a algunos de ellos les había visto hacía pocos días… porque ya empiezan a mezclarse los mundos virtual y real!
Afortunadamente, siempre hay nuevas adquisiciones que molan, como un gran asturiano (de Gijón), con el que voy a participar en la Twittastur en cuanto los dos podamos!! No os podéis imaginar qué descubrimiento cuando nos dimos cuenta de que somos de Asturias los dos!!
Pasamos directamente a la miga del asunto: las fotos. Como siempre, son de Emper, el que, al paso que vamos, será mi fotógrafo oficial. Y es que solo salgo guapa cuando las fotos las hace él! Me debe tener cogido el truco fotogénico, o qué se yo…

Unos cuantos...

Yo, que como podéis ver, ya no me peino...

A casa! Esta vez no trasnoché tanto como la primera...
Mirichán va a la 12ªTwittmad.

¡¡Me lo pasé pipa!!
Hace algún tiempo me registré en Twitter. No sabía muy bien si lo usaría o no. Lo usé durante unos meses y cuando luego llegó una época de trabajo duro, lo puse en no admitir (perdóname Twitter) para que no me molestara.
Hace unos meses, lo retomé, a través de Twhirl.
Y el primer martes de octubre, a las 20.00 fui a la twittmad nº12. La twittmad es una quedada mensual que realizan todos los usuarios de Twitter que viven en Madrid (así como algunos que están de paso por la ciudad). Yo solo conocía “de verdad” a una persona, pero no estaba muy preocupada, porque soy patológicamente extravertida y no me cuesta conocer y hablar con gente nueva.
Allí llegué yo y nada más llegar me pusieron una pegatina con mi nick en Twitter: “Mirichan”. Me la pegué en el jersey y empecé a hablar enseguida con gente.
Hola, ¿tu quién eres en twitter? ah, yo Mirichan, sí, significa “pequeña Miri”, ¿y llevas mucho twitteando? Jo, ya eres un profesional, pero cuéntame a qué te dedicas… ¡¡hala, que interesante!! Pero cuantos años tienes?? SOLO?? Madre miaaaaa, y ya haciendo cosas tan GRANDES!! Pues yo me dedico a lo mío, y me gusta, me considero una persona con suerte. Espera, que te voy a presentar a este con el que he hablado antes, que tenéis mucho en común…

Yo viendo el realismo de una vagina de mentira que había pululando por allí... ¡¡que cara de concentración!! (Foto de Juan Pablo)
Sonrisas, bromas y un buen ambiente genial. Conocí a personas que para mí son GRANDES, que hacen cosas importantes de verdad y no un blog personal, simplemente dicharachero y popular como el mío. Había mucha gente, de todas las edades, más chicos que chicas, y muchas cámaras de fotos y flashes… PERO SI ESTABA HASTA LA TELE!! Sortearon camisetas , y yo tenia el 8 (infinito tumbado, así que siempre me tocaba)… Y ME TOCÓ DE VERDAD!! Pero yo estaba demasiado ocupada hablando con la gente como para enterarme, así que la volvieron a sortear (y se la llevó un informático muy majo con el que había hablado al principio, cuya novia también es twittera y odia que le hagan fotos).
Después un grupo de gente se iba a cenar y me dijeron que me apuntara. Y me apunté. Fuimos a un VIPS en Orense, y la cena fue genial… ¡¡había un español que vive en Japón que nos contó cosas interesantísimas sobre cómo es la vida allí!! ¡¡jugué al ipod phone con un chico llamado César y nos reimos porque los juegos son demasiado simples!! Dicho sea de paso, César me sacó como 15 fotos con su super cámara enorme… algunas de ellas las podéis ver en este post.
“En la cama”. Teatro.

En la cama.
Ayer por la noche fui a ver una obra titulada “En la Cama” en el Teatro Lara de Madrid. La obra prometía porque el tema era interesante, y además la protagonista femenina era María Estevez, una actriz que me gusta un montón.
Bueno pues… traigo malas noticias. No me gustó nada.
Los primeros veinte minutos se salvan. Divertida, con chistes inteligentes, graciosa. Empieza con una pareja haciendo el amor encima de una cama, sin tapujos, y tu piensas: va a ser un obra de estos tiempos que corren, atrevida, ligera, no me espero nada dramático, ni monólogos interminables y profundos sobre ser o no ser.
¡Ay! Qué equivocada estaba.
Y es que a medida que la obra va avanzando, resulta que el tema se vuelve más y más dantesco. De pronto él que ella se va a casar. Que la exnovia de él, Virginia es bulímica y sufre ataques de pánico. ¡¡Y la prota también es bulímica!!!(aunque desde hace tres años no vomita y ahora le gusta su cuerpo tanto como para mantener relaciones sexuales con un desconocido en todas las posturas imaginables). Que él traicionó a su hermano pequeño. Que ella es una mujer maltratada. Y empezamos con los “no te vayas” “huyamos de todo juntos” “dime que siempre me recordarás”.

Actriz cómica, hasta ayer.
¡Basura! ¡Pero por el amor de dios! ¿No veníamos a ver una obra divertida sobre las situaciones surrealistas que ocurren cuando una pareja de desconocidos deciden pasar una noche juntos? Maria Estevez no era actriz cómica? ¿Por qué una obra subvencionada por la Comunidad de Madrid cuesta 20 euros? ¿Por qué el programa tiene faltas de ortografía? ¿Qué le pasa a Roberto San Martín, el actor masculino en la voz? ¿Por qué habla así? ¿Por qué no hace un curso de dicción para quitar su acento cubano, que ridiculiza sobre todo las escenas dramáticas que hay al final de la obra, metidas con calzador?
Me duele mucho decir esto, pero: a esta obra no hay que ir.
A pesar de que (quiero terminar con algo positivo) los actores hacen un grandísimo esfuerzo, ya que en muchos ratos están desnudos y eso siempre hace más dificil la interpretación.
“Todo a su tiempo”, cinco comedias cortas de David Ives.

¿A que tiene cara de bueno?
Ayer fui al teatro. Bueno, en realidad no es un teatro, es un café que tiene una parte de atrás habilitada como teatro: “La escalera de Jacob”, en Lavapiés 11.
Por 8 euros, disfruté de “Todo a su tiempo”, que es una composición formada por cinco comedias cortas del mítico David Ives. Ives es un escritor de obras de teatro americano que ha hecho cosas muy relevantes: ha trabajado con David Copperfield, con Michael Kunze, en Broadway…
Las cinco comedias cortas que se representan en la escalera de jacob son pesos pesados de Ives: “Palabras, palabras, palabras…”, donde se reflexiona sobre los propósitos de la ciencia positivista, y es todo un acercamiento a la Psicología comparada. “El Español es fácil”, una reflexión brillante sobre las situaciones comunicativas y cómo entendemos el lenguaje… “Por Supuesto”, donde seguimos jugando con el lenguaje y las mil formas de meter la pata que pueden darse cuando intentas acercarte al sexo opuesto. “Albacete”, que fue mi preferida, donde se exploran las diferencias de sentirse Albacete, Ibiza o Teruel… y termina con la más brillante: “Variaciones sobre la muerte de Trotsky”, irónica y divertida.
Hay que verla. En Atrápalo cuesta 8 euros, directamente en el lugar son 10 euros. Dura poco más de una hora, y los tres actores son increíbles: merece una mención especial Helena, que interpreta con una versatilidad alucinante.