Pinchazo

Con todos estos pánicos de país desarrollado con la gripe A, me ha tocado hacer un reconocimiento médico obligatorio por obra y gracia de Recursos Humanos de mi empresa.
Para empezar, me equivoqué con la dirección de la mutua y fui adonde no era, así que me tocó caminar al lugar correcto. Una vez llegué, me llamó un médico con gafas (me gustan los médicos con gafas, porque siempre pienso que las llevan de estudiar tanto y sacar matrículas de honor en la carrera) y después de un examen físico, me pasó con la enfermera, que me miró los ojos, me pesó y midió, me tomó la tensión y me sacó sangre.
Como no llevo muy bien que me saquen sangre, miré hacia otro lado y empecé a hablar para entretenerme y no pensar en que hay un ser humano (con lo inestables que son los seres humanos) con una aguja clavada en mi brazo. Así que le pregunté que porqué se había hecho enfermera.
Me contó que desde niña, llenaba las muñecas de esparadrapo y mercromina. Era vocacional. Así que estudió la diplomatura y trabajó dieciocho años en el Hospital, estuvo en la UVI, en diferentes áreas, incluso en urgencias.
Como no tengo vergüenza de preguntar (porque además creo que cuando tu hablas a la gente, la gente te habla a ti) le pregunté que qué hacía una enfermera con tan buena trayectoria y experiencia trabajando en una mutua, que es el sitio más rutinario del mundo mundial.
Y entonces ella me explicó que en el hospital trabajaba a turnos, fines de semana, muchos festivos, varias Navidades. Llegó un punto donde simplemente quería una vida normal, estar con su familia, tener domingos aburridos como todo mortal. Y entonces yo reflexioné. Y pensé que se nos olvida que cuando vamos al hospital un domingo por la tarde, allí hay profesionales. Que si te pones malo por la noche y te acercas a urgencias, allí están todos de madrugada. Nunca más me pienso quejar por esperar demasiado en la sala de espera, porque ellos también son personas que se sacrifican para que tú y yo tengamos garantizado el derecho a una vida plena sin dolor ni sufrimiento.
…y hablando de sufrimiento: el pinchazo no me dolió casi nada
Holaaa, qué emocióno, soy la primera en comentarte, jajaja…
A mi con los pinchazos me pasa igual que tu, estiro el brazo valiente pero la cabeza gira automáticamente hacia el otro lado y hablo más de lo normal a un ritmo casi frenético, al punto de que cuando vuelvo la cabeza suelo preguntar ¿falta mucho? y la enfermera de turno me dice… “terminamos hace rato”… entonces sonrío, doy las gracias (por hacer de mi experiencia con la aguja algo no tan terrible) y me voy…
Una de mis mejores amigas es enfermera, es una chica lista como diez mil cietíficos, es más, yo siempre le decía, por qué no estudias para ser médico, por qué, con tus capacidades, te quedas como enfermera…y ella siempre contestaba, porque la enfermera es la que está con el paciente, atenta y dispuesta, el médico sólo llega cuando todo está preparado, su participacion es como la de un “invitado estelar” y termina lo que debe hacer y se va, y de vuelta viene la enfermera otra vez, quien se queda contigo y te atiende, y a mi me gustar eso, estar con la gente….
Después de su explicación nunca más cuestioné su decisión… ahora sólo quiero que se haga “Jefa” de toooodas las enfermeras, porque es genial, jajaja…
Muchos Besitos Miri, para ti y Arol
Y si estas en Asturias acercate pa Mieres y le das un besito de mi parte a mi ex españolito!
Muchos Cariños
Nat
Sábado, 7 /11/2009 a 17.59
Cuando no tienes vergüenza en preguntar y te metes en el pellejo de la persona con la hablas no es menos vocacional.
Por alusiones, en casa me dicen que se agradece el reconocimiento hacia la profesión.
antonio
Sábado, 7 /11/2009 a 18.59
Una importante reflexión. Hay multitud de profesionales que curran de noche, en fines de semana o festivos, sobre todo en servicios críticos tales como los hospitales. Y se nos olvida-
Un saludo para todos ellos y muchísimo ánimo.
dragonfly
Domingo, 8 /11/2009 a 10.02
No lo he dicho … pero las agujas y yo no nos llevamos demasiado bien
dragonfly
Domingo, 8 /11/2009 a 10.04
Lo de sacar sangre es horrible…yo le llevaba fatal, hasta que desarrollé una enfermedad crónica “gracias a la cual” empezaron a hacerme controles rutinarios cada x semanas y/o meses y me han sacado tantaa sangre que ya casi me he acostumbrado.
Al menos ahora ya puedo ir sola, cosa impensable para mí hace tres años.
Estoy de acuerdo con dragonfly, la cantidad de trabajos y gente que “cuida” de nosotros en horarios nocturnos y fiestas de guardar. Y añado, como afectada de pareja que trabaja a turnos de día y noche los 365 días del año, lo difícil que es compaginarla cuando la otra parte contratante tiene un horario normal. Olvídate de los fines de semana y los festivos.
Ali
Domingo, 8 /11/2009 a 12.52
Yo antes me desmayaba cuando me sacaban / veía sangre… ahora ya “me he hecho mayor” (mis años me ha costado) y lo llevo bien ^_^
iamroberto
Lunes, 9 /11/2009 a 01.03