Ex-expatriada en Româniă

(o Miri de nuevo en Madriz)

La historia de mi zapato derecho.

con 18 comentarios

¡Mira, mira! ¡¡Unos Miripies!!

¡Mira, mira! ¡¡Unos Miripies!!

Tengo dos pies y como la mayoría de los seres humanos (que no todos) utilizo zapatos habitualmente para caminar de un lado a otro.

Cuando miro mis dos pies me los veo absolutamente normales, pero soy consciente de que los debo de ver normales por la fuerza de la costumbre de vérmelos cada día, porque la realidad es que habitualmente mis pies no encajan nunca en los zapatos.

Mi número es el 39, y el 39 nunca me vale: me queda pequeño o grande. El 38 me aprieta un mundo y el 40 me queda mundialmente holgado. Así que compro los zapatos sabiendo que tengo que estirarlos o acostumbrarme a que se me descalcen al caminar. Me gasto los euros que cuesta un par de zapatos sabiendo que me rozarán y me harán daño, que tendré ampollas, heridas y que con toda probabilidad cojearé.

Lo malo es que la alternativa (no llevar zapatos) no es mucho mejor, sobre todo en estas ciudades de asfalto. Si viviera en Kenia o en cualquiera de las playas de Viña del Mar, seguramente podría ir todo el día sin zapatos y sin preocupaciones.

Es comprensible entonces que aproveche cualquier situación para descalzarme. Cuando estoy en un parque o en un prao, me quito los zapatos. Nada más llegar a casa, los pierdo de vista. Y seguramente si miras mis pies debajo de la mesa donde tomemos un café, tenga un pie o los dos descalzos. Sé que no es muy elegante, que incluso puede ser una falta de respeto; pero yo me descalzo porque simplemente soy más feliz así.

¿Cómo se llama ese instrumento para coger cosas?

¿Cómo se llama ese instrumento para coger cosas?

Después de esta introducción, viene la verdadera historia, que como siempre es absolutamente real y me ha sucedido a mí, así que podéis contarla diciendo eso de “y conozco de primera mano a la pringada a la que le sucedió” : Un día estaba esperando al metro y estaba descalza, con los dos zapatos perfectamente alineados a los pies del banquito donde estaba sentada.

Entonces pasó por delante de mí un chico que iba despistado y sin querer, dió una patada a uno de mis zapatos, antes de que yo pudiera hacer nada para evitarlo.

¿Qué dice la Ley de Murphy? Que el zapato debe ir a parar a las vías del metro, y eso fue exactamente lo que sucedió. El chico me miró con cara de “eso te pasa por descalzarte” y yo me quedé flipando durante unos breves segundos de tiempo, hasta que me dí cuenta de que efectivamente, lo que había salido disparado era mi zapato derecho. La gente del andén miraba mi zapato y yo también miraba mi zapato; y la verdad es que parecía que todos concentrábamos nuestras fuerzas mentales en hacer que el zapato diera un salto telekinésico y volviera al andén.

Pero como no parecía que el zapato fuera un zapato saltarín, vuestra Miri tuvo que ponerse el zapato que quedaba vivo y caminar de una forma un poco extraña hasta dar con alguien del Metro para que le sacaran el zapato de las vías.

Todo el mundo que entraba y salía de los andenes me miraba a los pies, y algunos se daban codazos entre ellos mira, mira, le falta un zapato”.

Creo que habría sido más discreto si hubiera ido sin el zapato superviviente puesto, pero era un acto reflejo, como para proteger el único zapato que me quedaba vivo. Y el más dificil todavía fue explicar a la señora taquillera cómo había ido a parar allí el zapato… pero ¡¡que alegría cuando me lo devolvieron y volví a sentir cómo me rozaba en el sitio de siempre!!

Escrito por Míriam

Miércoles, 11 /03/2009 a 08.00

Escrito en Mirianadas

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18 comentarios

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  1. Jajajjajaj, zapato con vida propia…

    coro

    Miércoles, 11 /03/2009 a 08.21

  2. Hermosas pantorrillas.

    Fabián

    Miércoles, 11 /03/2009 a 08.24

  3. Si es que lo que no te pase a ti, no le pasa a nadie… ¡Eres mundial!… Una verdadera “caja de sorpresas”… pero de las buenas, claro!!! :)

    Lusika

    Miércoles, 11 /03/2009 a 08.27

  4. jeje Que bueno…no se que hubiera hecho yo si me hubiera pasado eso :)
    A mi lo de las zapatos me pasa parecido, solo que con una talla 36-37, y para colmo tengo el pie derecho más grande q el izquierdo, así que es un lío cuando tengo q comprarme calzado…por eso, hasta que no se me rompen las que tengo no pillo nada nuevo :)

    ivich

    Miércoles, 11 /03/2009 a 09.11

  5. Qué curioso. Eres la segunda persona de la que sé que le pasa algo así. A una amiga mía le pasó lo mismo, con variaciones, claro, a ella se le cayó de la que se subía al vagón y tuvo que ir sin un zapato hasta la siguiente parada y coger el metro en dirección contraria. Una odisea. Bueno, todo esto mientras se reía sin poder parar. Pa verlo, vamos. :D

    Cube

    Miércoles, 11 /03/2009 a 09.14

  6. Esas cosas sólo te pasan a ti, en serio xD Bonita historia :D

    Gatit

    Miércoles, 11 /03/2009 a 11.33

  7. Te pasa cada cosa, jajajaja, la verdad es que a ti no te hará ninguna gracia, pero leerlo es divertido :D

    Diego

    Miércoles, 11 /03/2009 a 11.36

  8. ¿no hay 39 y medio? Creo que ese número sería la solución. :)
    Yo también tengo la mala suerte de no encontrar zapatos tan rápidamente… en mi país la gente es de “tamaño normal” y yo soy demasiado alta y mis pies demasiado grandes… nunca encuentro tamaño 10, que serían 42 para ti… y aquí los zapatos para mujeres casi siempre van de 5 a 8… :cry:

    QUeithCita :D

    Miércoles, 11 /03/2009 a 14.27

  9. Ays que miedo me hubiese dado verlo, el pobre zapato en la vía a punto de ser atropellado…te lo sacaron con un palo largo para coger cosas como el de la foto?…mmm que instrumento más curioso…

    Meli

    Miércoles, 11 /03/2009 a 15.26

  10. jajajaaj pobrecita!!! jajajaja si es q lo q no te pase a ti….

    mara

    Miércoles, 11 /03/2009 a 16.19

  11. No me gustan nada los zapatos nuevos. Me rozan , no encajan bien, voy incómodo,me siento raro al estar pendiente de los zapatos. Cuando el tiempo pasa y el pie se adapta al zapato y lo amolda , entonces me siento a gusto no importa lo viejos que sean si están presentables.

    antonio

    Miércoles, 11 /03/2009 a 19.31

  12. tú debes tener una especie de bonobús abonado a las cosas raras… ¡te pasa cada cosa! gracias por la sonrisa, bs

    llarina

    Miércoles, 11 /03/2009 a 22.59

  13. Desde luego, ir contigo en metro tiene que ser una odisea. Yo pido siempre el 46, que es el tamaño de mi pie derecho. El izquierdo es un 45, o 45 1/2, pero claro, prefiero que me sobre del izquierdo a que me falte del derecho.

    Banyú

    Viernes, 13 /03/2009 a 03.33

  14. Yo creo que me hubiera quedado paralizado, sin saber qué hacer, esperando a que por arte de magia aparecieran un par de zapatos de emergencia (del 42, cómodos, probablemente de Timberland, los únicos que no me rozaron nunca, con cordones y quizá con algo de bota, pero poco…) En fin, que no sabría que hacer, salvo quizá imaginarme un par de zapatos…

    Introspectre

    Viernes, 13 /03/2009 a 18.04

  15. Deberías ir a una tienda donde te ofrezcan medio número más de cualquier modelo de zapato.

    Hackett

    Sábado, 14 /03/2009 a 11.46

  16. Jaja, me parto con la historia. Quizás te tenías que haber quitado el otro zapato para que la gente no te mirase tan extrañada…

    franKeinas

    Sábado, 14 /03/2009 a 16.53

  17. Ya he escrito antes, pero como llevo tanto tiempo sin comentar, y ya que he decidido reservar un hueco para esta labor :D voy a volver a comentarte que…te pasan unas cosas increibles!!! :D

    ivich

    Miércoles, 15 /04/2009 a 21.07

  18. Que angustia … el pobre zapato tirado en las vías!!!!!!

    Yo calzo un 43 o un 42 dependiendo de la marca. Me pongo muy poco zapatos porque suelen hacerme daño, de hecho solo tengo dos pares (he tardado un siglo en escribir el comentario porque me he puesto a buscarlos). Por eso casi siempre voy en zapatillas, aunque tengo que escogerlas muy muy bien porque a veces también me hacen daño (las zapatillas del miedo, por ejemplo). Ahora estoy buscando unas zapatillas veraniegas (frescas) y “urbanas”. Mis zpreferidas de ahora son muy cómodas, pero dan un poco de calor al ser negras.

    Y lo de ir descalzo … bufff, solo lo pense con el talón detrozado por las zapatillas del miedo

    dragonfly

    Viernes, 15 /05/2009 a 12.56


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