Crónica de Cracovia
Sábado, 17 /05/2008 por Míriam
Ultimamente, con tanto viaje y tanta locura, no tengo mucho tiempo para escribir. Y es una pena, porque lo que no se escribe, se olvida, sobre todo cuando tenga 95 años y empiece el Alzheimer. Hay que tener historias para contar a los nietos, pero hay que tener memoria para contarlas. Ahí queda eso.
Mi viaje a Cracovia fue muy bien. Desde Madrid no había vuelos directos, lo que quiere decir que cogimos dos aviones: Madrid Munich y Munich Cracovia, los dos con Lufthansa y con comida gratis a bordo. Evité facturar, para que todo fuera mas fluido, y tuve mucha suerte porque en la escala no tuvimos que esperar apenas. Un detalle curioso es que en el aeropuerto de Munich hay unos mostradores llenos de café, tés, infusiones, leche… del que te puedes servir gratuitamente. Si, si, Gratis. Free. En España no puedo imaginarme una cosa así: robaríamos hasta los vasos de papel, y destrozariamos todo. Pero los alemanes… ya se sabe, no tienen flema.
También en el aeropuerto de Munich descubrí los avances de la tecnologia. En la puerta de embarque (la G20 en mi caso) hay unos tornos giratorios, que te dejan entrar si pasas el codigo de barras de tu billete. Asi que ya no tienes que hacer una cola inmensa, ni enseñarle a la azafata tu pasaporte: solo con el codigo de barras, se activa el torno y estas dentro.
Mi jefe y yo fantaseábamos con la posibilidad de robarle el billete a alguien que estuviera esperando en la puerta para Tailandia, y pasar por el torno para irnos de vacaciones gratis. Aunque seguro que te pillarían, cuando la persona se fuera a quejar a informacion… y la vuelta sería muy complicada…
Llegamos a Kraków puntualmente, y nos cogimos un taxi al hotel. El taxi era polacohablante, pero aceptó euros para la carrera: 20 euros por llevarnos al hotel Andels, que está al lado de la galeria comercial. Curiosamente, el zloty está más o menos como el leu: 1 euro, 3.7 zlotys.
El hotel era precioso: un cuatro estrellas en el centro de la ciudad. Lleva abierto desde mayo de 2007, y está decorado en grises, naranjas y rojos. La alfombra de la habitación era todo un lujo para mis pies. Mi habitación tenia vistas a una plaza, que por la noche era preciosa, con las farolas encendidas. Teniamos desayuno, un buffet libre bastante bueno, aunque el café sabía un poco raro. El trato excelente, y tienen la politica de “toalla en el suelo significa lavar, toalla colocada significa reutilizar”, que me encanta.
Era un viaje de trabajo, así que no tuve mucho tiempo para turistear, pero si que pude ver algunas cosas: la Plaza del Mercado, que es una de las plazas mas bonitas que he visto y la más grande de Europa. También está la torre del Ayuntamiento, que es impresionante, y el mercado de telas, un edificio precioso y muy representativo de la ciudad.
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Lo que más me gustó fue la Iglesia de Santa Maria. Es una Iglesia gótica, preciosa, y que tiene leyenda incorporada. Me gustan las cosas con leyendas. Resulta que tiene dos torres, una mas alta que otra. Al parecer, dos hermanos competian por ver quien construia la torre mas alta. Al final, uno mató al otro, para asegurarse la victoria. Pero luego sintió remordimientos y se tiró desde la torre.
El centro de Cracovia es patrimonio mundial, declarado por Unesco. Y junto con Varsovia, es la ciudad que mas turistas recibe.
La gastronomia es también muy buena. Son tipicas las salchichas (parecidas a las que vi en Rumania, larguisimas y delgaditas, ahumadas) y también hay un plato tipico con jabalí. Comen mucha carne, se nota que los astrohúngaros pasaron por aqui.
Tengo muchas ganas de conocer Cracovia!!
Por cierto, tienes razon, el aeropierto de munich es el paraiso para el españolito medio (gorrón), jajaja…cafés, tes a tutiplen por la cara!! yo flipé…
besitos
Necesito viajar, ya.