Tengo un esperanzódromo.
Jueves, 24 /04/2008 por Míriam
Ayer, a las once de la noche, me bajé en la estación de metro Montecarmelo, como muchos días, para ir a casa de mi Cereal, que ultimamente ya llamo “nuestra casa“, aunque es suya y yo vivo ahí por la cara (quien me lo iba a decir, aprovechándome de un Cereal).
No iba yo muy animada, más bien iba en Modo “MiVidaNoTieneSentido“. Ultimamente no paro de romperme las ilusiones, asi que caminaba con pena, con pesar, con tristeza, mientras escuchaba Vesti la Giuba, y me sentía como un payaso, que tiene que sonreir aunque esté triste, porque “la gente pagaaaaaa, rieeeee payasooo“. Y luego, como soy de naturaleza optimista, daba una vuelta cerebral y pensaba “ya habrá luz al final del tunel, no?“
Y entonces lo vi.
Estaba en medio de la carretera, a riesgo de ser atropellado.
Era un Objeto Terrestre No Identificado. Pequeño. Desprendía una luz roja. Me acerqué a él, curiosa. Me agaché a su lado. Era negro por fuera, cogia en la palma de mi mano, y desprendia una luz roja bastante potente. Lo toqué con un dedo y se dió la vuelta, juguetón. Y vi que tiene un botón en la parte de abajo, que sirve para encenderlo y apagarlo. Y lo tuve claro.
Es un esperanzódromo. Para los que no sepan qué es, es un objeto que sirve para dar esperanza. Cuando te sientes triste y sin esperanza, enciendes la luz. Si te apuntas a ti misma, es como si un chorro de esperanza te llenara las venas, directo al corazón, a oxigenarse. Yo he dormido toda la noche con el esperanzódromo apuntándome y ¡hoy me siento mucho mejor!
No sé exactamente de dónde habrá salido: si habrá caido del cielo (está un poco abollado), si algún ente lo habrá dejado allí para que yo lo encontrara o si se pueden mover solos… quien sabe, quizá un día no lo encuentre porque se haya ido a buscar a otra persona que pierde la esperanza por momentos…
Dicen las malas lenguas que es uno de esos accesorios de bici que van con pilas y que se ponen detrás para que los coches te vean. Pero ¿de verdad queremos creer eso? Yo os digo que tengo un esperanzódromo, y con eso y la foto, basta.

Yo sé que es un esperanzódromo…¿me lo prestas un rato este finde?, seguro que me va a venir genial utilizarlo un rato, y seguro que te lo encontraste porque calló del cielo esperando que lo cogieras para ayudarte, y que después cuando ya estés llena de esperanza puedan utilizarlo otras personas, mola encontrar esperanzódromos por la calle, seguro que hay muchos y a veces los pasamos por inadvertidos.