Mi aventura en Ikea.
Miércoles, 16 /04/2008 por Míriam
Desde que vine de Rumania, como no tengo casa en Madrid (bueno, la tengo, pero esta okupada… aunque esa es otra historia) estoy viviendo con mi amigo Cereal (el mismo que me acompañó a Viena, que por cierto, ya no es adicto al juego de las bolas).
Cereal es el típico veintinueveañero sexy, que vive en el típico piso de soltero pagando un ojo de la cara por el alquiler. Actualmente yo ocupo su salón, y hasta ayer dormía en su sofá de dos plazas. Uno de mis compromisos por ocupar su casa era ayudarle con la redecoración: dar un poco de color y un poco de personalidad al salón sobre todo.
Así que decidimos que teníamos que hacer una visitilla al Ikea. Y ayer por la tarde, cada uno salió de su respectivo trabajo con el objetivo de vernos alli. Con el típico “cuando llegue te llamo” confiamos en que no habría problema en encontrarnos, pero… no contamos con el “efecto Mirichán”.
Nada más bajarme del metro en la estación Parque del Oeste, desconecté a Pavarotti del Ipod y saqué el movil. Estaba apagado. “Qué raro”, pensé. Intenté encenderlo y… no hubo manera. No tenía batería.
Muriéndome de la risa por la aventura que me disponía a vivir, me fui al Ikea. Mi razonamiento fue el siguiente: como Cereal trabaja menos que yo (porque es más listo), seguramente ya habrá llegado. Y seguramente estará dentro del Ikea, viendo ya algunas cosas. Así que voy a llamarle por megafonía.
Me fui a Atención al Cliente y conté la historia a la amable señora, que instantáneamente, flipó. La conversación fue tal que asi:
- Hola… sé que te voy a plantear una consulta poco habitual, pero… bueno, he quedado en el Ikea con un amigo y la cuestión es que me he quedado sin bateria en el movil y no le puedo localizar. ¿Es posible que le llamemos por megafonia?
- ¿Cómo?
- A ver… Yo había quedado con un amigo aquí, en Ikea (porque estamos en Ikea, no??), para comprar unos muebles. El problema es que mo movil se ha quedado sin bateria, y no puedo llamarle para decirle que ya he llegado y reunirme con él. Si pudiera llamarle por megafonía, seguramente él vendría a buscarme.
- ¿Y por qué no le llamas desde los teléfonos públicos?
- Es que como mi movil está sin bateria, no puedo recuperar su telefono, porque no me lo sé.
- Claro, claro, eso pasa por no aprenderse los teléfonos de memoria… ¿cómo no llevas una agenda de papel en ese bolso tan grande? Así no tendrías estos problemas…
- La verdad es que tienes razon: nos confiamos en los móviles y luego pasa lo que pasa… aunque con 138 contactos que tengo, aprenderlos todos de memoria iba a ser un ejercicio más torturador que los sudokus… Trini (llamandola por su nombre para dar sensacion de confianza y que me dejara usar la megafonia).
- Ay, pues a mi los sudokus me encantan. Oye, ¿y por qué no llamas a algún amigo común para que te dé su teléfono y luego le llamas a él? (Trini exprimiéndose la cabeza, como si encontrar a mi Cereal fuera comparable a hacer un sudoku nivel avanzado).
- Pues como te decía (comienzo a perder la paciencia), tengo el movil sin bateria, así que no puedo llamar a nadie porque no puedo sacar los numeros de teléfono… (y además, Cereal y yo no tenemos ni un puñetero amigo en común, pero esto era muy triste y bastante sospechoso, así que era mejor obviarlo).
- Ay, claro! Bueno, pues voy a preguntar lo de la megafonía a ver si me lo autorizan.
- Muchísimas gracias, de verdad (mano al pecho para dar enfasis), a ver si tenemos suerte.
Trini se va y cuenta mi caso por el telefono… yo la veo como me mira e intento poner mi mejor cara de mujer decente, clase media trabajadora, chica virgen, ex-trabajadora del Ikea imaginaria… y lo que sea que la haga identificarse conmigo y luchar por mi causa. Vuelve hacia mi…
- Me han dicho que no hay problema, así que vete a la zona del parque infantil, donde los padres intentan abandonar dejan a sus niños mientras hacen las compras. Allí está la megafonía, y ya saben que vas para allá.
- Trini, muchas gracias. De verdad, no sabes lo que significa esto para mi! Muchisimas gracias!
Me alejo de Trini, contenta y voy camino del área infantil. Llego allí y…
- Hola, vengo de Atención al Cliente, que necesitaría usar la megafonía…
- Ya, ya… A ver, como se llama tu…. tu…. tu ¿…?
- Mi AMIGO se llama Cereal.
- ¿Cereal?
- Si.
La mujer me mira por encima de las gafas y se va murmurando algo hacia el micrófono. Y entonces lo oigo: “¡TIN TON TAN TIN! ¡TIN TON TAN TIN! Atención por favor, atención. Se ruega a CEREAL se presente inmediatamente en el área infantil.”
En ese momento, comencé a imaginarme a Cereal, soltando precipitadamente una cesta de mimbre (modelo BRÄNAS 32×35x32) y viniendo a buscarme muriéndose de la risa. Pero quince minutos después…
- ¿Te importaría volver a llamarle? Es que yo creo que no me ha oido.
- ¿Todavía estás aquí?
- Emmmm, si.
- ¿Pero tu estás segura de que está dentro?
- Por supuesto que si. Tenemos conexión. Sé que está en el Ikea.
La mujer me vuelve a mirar por encima de las gafas, pensando que estoy loca, y se va hacia el micrófono. Y de nuevo: “¡TIN TON TAN TIN! ¡TIN TON TAN TIN! Atención por favor, atención. Se ruega a CEREAL se presente inmediatamente en el área infantil.”
Quince minutos después, yo ya me sentía igual que una niña abandonada por su padre. Así que puse a mi mente a trabajar. Suponiendo que
- Cereal está dentro del Ikea
- Cereal no es sordo
- Cereal me quiere
…habria salido a buscarme. Si no lo ha hecho, es porque una de las tres suposiciones de partida es falsa. Analizando las suposiciones: Cereal me quiere… si. Aunque no lo reconozca, pero sino, ¿por qué me va a acoger dos meses en su piso de soltero sexy? Cereal no es sordo… no. No es sordo. Yo le hablo por la espalda y me mira… aunque a veces no me haga caso, pero eso es porque yo digo tonterias. Cereal está dentro del Ikea… ¡chas! ¡Esta es la suposición falsa! ¡Cereal está fuera del Ikea! No ha oído el aviso y entonces, no puede venir a buscarme. Vale… ¿y cómo localizo a Cereal fuera del Ikea?
La mejor opción era quedarme en la entrada. Si Cereal estaba fuera del Ikea, después de esperarme por ahí un rato y al ver que yo no llegaba y que mi móvil estaba apagado, entraría a comprar solo, para al menos aprovechar el viaje. Es jefe de obra, así que su trabajo es optimizar los recursos. Así que mi estrategia estaba clara: hacer guardia en la entrada.
Después de media hora en la entrada… decido salir fuera a que me dé el aire. Son casi las 8 de la tarde, llevo más de una hora buscando a Cereal. Ya he perdido todas las esperanzas de encontrarle, y en mi cabeza los pensamientos son destructivos a tope. Lo veo todo negro: “Un viaje desde Plaza Castilla hasta Parque del Oeste (pagando billete de Metro Sur y todo) para nada. Mi vida en Madrid no me gusta, no sé por qué me pasan estas cosas a mi. ¿Quién me mandaría a mi tener este movil de mierda? Tengo que cambiarlo usando los puntos Vodafone.”
De pronto, levanto la cabeza. Y veo pasar a mi Cereal, dentro de una pequeña furgo color leche. Y él no me ve. Y entonces, empiezo a correr. Forrest Gump a mi lado era un aprendiz. Cereal da una curva, yo atajo entre unos coches: me siento agil a pesar de que voy con tacones. Y al final cuando ya casi le he alcanzado… muevo mucho los brazos, para que me vea.
¡Y ME VE! ¡Y PARA LA FURGO! ¡Y ME DICE QUE ME SUBA!
Y en ese momento, lo veo todo de colores: Me encanta mi vida en Madrid. Menos mal que he pagado el metrosur, que honrada y decente que soy. Que divertidas son las cosas que me pasan. Pero si: mejor si me cambio el movil de una vez, que tengo 821 puntos vodafone.
Me he estdo poniendo al dia con tu nuevo blog…
Y casi me muero de la risa con tu avetura en Ikea!!! Por cierto, al final comprasteis algo??
Besos,
E.
Si… al final cayó una estantería, un mueble para la entrada, y un montón de chorradas varias: lamparita de papel, velitas, mantelitos… A ver si cuando terminemos de redecorar me animo y pongo fotos del antes y el después!
Miriam, me parto, pero a quien se le ocurre llamarse cereal, de donde viene ese nombre????
Bueeeenas me alegra saber de ti…te puse un msn, te llam’e…pero definitivamente est’a claro ke mi movil es una estafa, funciona cuando kiere y como kiere.
Pues nada decirte que se te echa mucho en falta por ak’i, ke ya estoy cuidando de nuestra casa y ke nada, ke espero saber de ti….saludos…La revedere
¿Que te “cayó una estantería, un mueble para la entrada y un montón de chorradas varias”? Lo siento, pobrecita. Debes de estar destrozada. ¿Y todo de repente y a la vez desde los cielos celestes?
Uno muy viejo: http://eduardocollado.com/wp-content/uploads/2007/08/ikea.JPG
[...] me dí cuenta de que no llevaba el movil. Se me había olvidado encima del mueble recibidor made in IKEA de reciente adquisición. Ese móvil está maldito, tengo que cambiarlo cuanto [...]
Jaja, y eso que no me apetecía leer un post tan largo… pero ha merecido la pena. Tienes alma de cuentahistorias, me ha encantado la anécdota.