Ex-expatriada en Româniă

(o Miri de nuevo en Madriz)

La cámara digital de mi abuela

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Mi abuela tiene 71 años, nunca fue al colegio y no sabe leer ni escribir. Pero tiene una cámara de fotos digital con más megapíxlees que la mía, y cuando menos te lo esperas, ¡zas! saca la camara y se pone a hacer fotos.

Ha aprendido de memoria donde está el botón del ON y el OFF y lleva el flash configurado en autómatico, para hacerle la vida más sencilla. El zoom no lo usa nunca: ella prefiere acercarse y alejarse usando sus piernecitas de metro y medio de estatura.

Cuando lleva varios días haciendo fotos, lleva la cámara a una tienda de revelado fotográfico, donde el dependiente le va enseñanado todas las fotos en el ordenador y mi abuela escoge las que quiere revelar y las que no.

Y así, mi abuela tiene un montón de fotos de cómo puso la mesa con la mantelería nueva (y sale solo la mesa), de la buena pinta que tenía la ensalada que hizo el martes pasado, de las plantas de la vecina, que las tiene floridas, del reloj de cuco que ha puesto en la pared, etc. Y te las enseña.

abuela

El fin de semana pasado, como Arol era la novedad, le hizo un montón de fotos. (La podéis ver luchando por la posesión de la cámara con Santiago).

Casi estoy segura de que la próxima vez que vayamos a su casa, tendrá una foto de Arol puesta en un marco colocado en algún lugar destacado del salón de mi abuela. Y se la enseñará a todo el mundo diciendo: “este é Aarón (que es como ella le ha bautizado), a parexina de a mía Mirián. É de muy llonxe, Chile, China, Chindia, no macordo. Y come muito y muy curiosín, comeu arroz que fixen eu y dixo que taba muy bón”.

Así es como ella le da la bienvenida a la familia a las personas nuevas: dándoles de comer y viendo hasta dónde llegan sus estómagos. No apto para vegetarianos ni para personas repunantes: si vas a ser de la familia la contundencia es obligatoria.

Escrito por Míriam

Jueves, 12 /11/2009 a 08.00

Todos somos el Alcorcón

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Confieso que normalmente, paso de tres en tres las páginas de la sección de deportes de los periódicos. Quitando las Olimpiadas y las Paraolimpiadas, no me interesan los resultados de las diferentes competiciones que año tras año se repiten, haciendo monótono hasta el nombre de los ganadores.

Madrid - Alcorcón

Madrid - Alcorcón

Pero ayer fue diferente. Resulta que leí en El País que el psicólogo del equipo de fútbol de Alcorcón, que se llama Gúber García, ha preparado a sus jugadores contra el miedo escénico que puede padecer un equipo pequeño (el Alcorcón) al jugar en el Bernabeu. Acostumbrados a defender la portería delante de 5000 personas, ayer lo hicieron frente 80.000. Acostumbrados a regatear con jugadores de segunda, ahora han tenido que hacer piruetas delante de ganadores del balón de oro, auténticos titanes del mundo futbolístico.

Gúber García ha utilizado técnicas de visualización con su equipo. Tan simple como ponerles el sonido del ambiente que hay en el Bernabeu y pedirles que cierren los ojos y que se lo imaginen todo. Cómo se iban a sentir cuando les metieran el primer gol. Cómo iba a ser la primera falta pitada por el árbitro. Qué pasaría cuando el público animara al Madrid y apenas se escucharan unos gritos a favor del Alcorcón.

En todo momento han sido conscientes de que podían perder, de que el Real Madrid es un equipo mejor, sus jugadores son tratados como una élite y disponen de más y mejores medios que el Alcorcón.

Puedo imaginarme como se sentían los jugadores del Alcorcón antes de comenzar el partido. Se trataba de El Partido, seguramente lo percibirían como más importante que la propia Copa del Rey. Salieron para darlo todo porque sus familias, sus amigos, sus vecinos: todos estaban implicados en ese terreno de juego. Hasta yo me interesé por conocer el resultado del partido, porque por una vez en mucho tiempo, me pareció una competición interesante: animé al Alcorcón a conseguir la victoria y hoy dedico un post al futbol de España. Mientras haya equipos pequeños, de personas normales que estén dispuestos a darlo todo, podemos seguir estando orgullosos de ciertos equipos nacionales en este país.

El resto: puro mercado financiero.

Escrito por Míriam

Miércoles, 11 /11/2009 a 08.00

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Los que menos te esperas

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Después de pasar el fin de semana en Asturias, Arol y yo volvimos a Madrid en autobús. ALSA, que monopoliza varias rutas del norte de España con Madrid, por sesenta euros cada uno nos ofrecía sendas plazas en su autobús número tres de las 15.30. Qué remedio.

Sin embargo, el viaje de ayer fue diferente. La autopista entre Oviedo y León estaba cortada y tuvimos que subir por el Puerto Pajares, en lugar de utilizar la cómoda carretera de peaje. ¿El motivo? Un accidente de autobús, que seguía la misma ruta que nosotros y que se llevó a cuatro personas para el otro barrio, además de dejar en este muchos heridos de gravedad.

Es inevitable pensar que quizá nosotros habríamos estado en ese autobús si hubiéramos escogido otro horario para salir. Que podríamos ser uno de los que ya no volverán hoy al trabajo después del puente del 9 de noviembre. Es terrible darse cuenta que la vida a veces depende del rato que quieras tener de sobremesa con tu familia: yo cogí el de las 15.30 porque me gusta quedarme un rato charlando después de comer, como para poner el broche al viaje.

Nunca me acostumbraré a esa especie de “aleatoriedad” con la que percibo la muerte. Se mueren los que menos te esperas, porque se ponen enfermos los que menos te esperas o tienen accidentes los que menos esperas. Solo nos queda la esperanza.

Cuando menos te lo esperas...

Escrito por Míriam

Martes, 10 /11/2009 a 08.00

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Teatro: País

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Me encanta el teatro. En Madrid soy espectadora de las salas más cutres pero baratas y que ofrecen obras de teatro con sangre nueva: actores que empiezan y que están dispuestos a demostrar en cada acto que lo suyo es dejarse la piel delante del decorado.

En Asturias no voy mucho al teatro, pero el sábado pasado no dejé pasar la oportunidad de ver “País”, una obra de teatro que se representó en el Teatro Riera de Villaviciosa, una localidad situada a unos sesenta kilómetros al este de Oviedo.

A pesar de la lluvia torrencial, el granizo y el frío polar cantábrico a las ocho de la tarde comenzó la función y País cobró vida propia: los seis actores tenían algo que decirnos. De la mano de Xuan Coll criticamos juntos el sindicalismo de Asturias, que muchas veces lejos de representar al trabajador humilde y esforzado, usaba su posición de poder para conseguir ciertos beneficios propios. Menos mal que al final, cada uno siempre se lleva su merecido, Baby Voice a cuestas.

Si quieres verla, todavía es posible. El próximo día 21 estará en el teatro de Cajastur de Oviedo. La entrada es gratuita y la representación es en bable. Es una cita ineludible para todos aquellos que quieran echar unas carcajadas y arrancar unas reflexiones al espíritu minero de las Cuencas.

Una escena de la obra

Hasta aquí, la crónica seria e imparcial de la obra. Pero ahora, me váis a permitir que barra un poco para casa, porque uno de los actores que aparece en la obra es mi amigo Aique.

Transformado en Berto, un guardia civil serio y formal, su aparición es breve; pero para los que estábamos sentados entre el público y le conocíamos, fue un completo orgullo verle concentrado y profesional entregando lo mejor de sí mismo al público.

Aique

¡Y pensar que Aique tiene un punto tímido!

Escrito por Míriam

Lunes, 9 /11/2009 a 08.00

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Desayuno Superstar

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Ayer fuimos a desayunar a casa de Meli y Aique y nos encontramos una mesa llena de objetos del deseo desayuniles. Todo lo que te puedas imaginar estaba en aquella mesa: croissants, pan, galletas de varios tipos, queso fresco, mantequilla, fiambres, etc. Había zumo, cafés nesspreso y cualquier cosa que se te ocurriera estaba allí.

desayuno amiguilEra un desayuno tan suculento y apetitoso que hasta tuvimos la oportunidad de hacer sobremesa; cuando ése es un momento de charla más propio de las comidas y de las cenas.

Después de desayunar nos fuimos de compras a Parque Principado y arrasamos en Primark. Vuestra Miri compró artículos de lo más exóticos: un pijama con una vaca en medio, seis bragas de colorines, cuatro diademas para mi redondo cabezón, dos pares medias y lo mejor de todo: unas bailarinas de purpurina negra que brillan por sí solas. Lamentablemente no las pude estrenar ayer mismo porque la Danza de La Fabada tuvo un éxito rotundo: estamos pasando un fin de semana a remojo del Cantábrico.

Escrito por Míriam

Domingo, 8 /11/2009 a 09.58

Pinchazo

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pensativo

Con todos estos pánicos de país desarrollado con la gripe A, me ha tocado hacer un reconocimiento médico obligatorio por obra y gracia de Recursos Humanos de mi empresa.

Para empezar, me equivoqué con la dirección de la mutua y fui adonde no era, así que me tocó caminar al lugar correcto. Una vez llegué, me llamó un médico con gafas (me gustan los médicos con gafas, porque siempre pienso que las llevan de estudiar tanto y sacar matrículas de honor en la carrera) y después de un examen físico, me pasó con la enfermera, que me miró los ojos, me pesó y midió, me tomó la tensión y me sacó sangre.

Como no llevo muy bien que me saquen sangre, miré hacia otro lado y empecé a hablar para entretenerme y no pensar en que hay un ser humano (con lo inestables que son los seres humanos) con una aguja clavada en mi brazo. Así que le pregunté que porqué se había hecho enfermera.

Me contó que desde niña, llenaba las muñecas de esparadrapo y mercromina. Era vocacional. Así que estudió la diplomatura y trabajó dieciocho años en el Hospital, estuvo en la UVI, en diferentes áreas, incluso en urgencias.

Como no tengo vergüenza de preguntar (porque además creo que cuando tu hablas a la gente, la gente te habla a ti) le pregunté que qué hacía una enfermera con tan buena trayectoria y experiencia trabajando en una mutua, que es el sitio más rutinario del mundo mundial.

Y entonces ella me explicó que en el hospital trabajaba a turnos, fines de semana, muchos festivos, varias Navidades. Llegó un punto donde simplemente quería una vida normal, estar con su familia, tener domingos aburridos como todo mortal. Y entonces yo reflexioné. Y pensé que se nos olvida que cuando vamos al hospital un domingo por la tarde, allí hay profesionales. Que si te pones malo por la noche y te acercas a urgencias, allí están todos de madrugada. Nunca más me pienso quejar por esperar demasiado en la sala de espera, porque ellos también son personas que se sacrifican para que tú y yo tengamos garantizado el derecho a una vida plena sin dolor ni sufrimiento.

…y hablando de sufrimiento: el pinchazo no me dolió casi nada :-)

Escrito por Míriam

Sábado, 7 /11/2009 a 09.02

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Danza de la Fabada

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No sé si soy la única que se da cuenta, pero estamos a Seis de Noviembre y yo no veo que esté lloviendo ni que haga un frío invernal real. No me estoy quejando porque tengo un precioso abrigo de color morado deseoso de salir del armario, ni es que quiera pasearme por las calles de Madrid acariciando el pompón superior de mi gorro de lana rumana. No.

A mi lo que me preocupa es que si no llueve, la huerta asturiana se va al carajo, y si eso pasa, en 2010 no habrá fabas para comer fabada.

fabada

Una fabada como esta de rica

No sé a vosotros, pero a mí me cunde el pánico. Así que ni corta ni perezosa este fin de semana lo pasaré en Asturias: fabadeando mientras pueda.

Escrito por Míriam

Viernes, 6 /11/2009 a 08.00

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La historia de cuando me envolvieron la cabeza como si fueran 200 gramos de jamón york.

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Un día me levanté con ganas de probar cosas nuevas y mi espíritu aventurero me llevó a la peluquería. Me senté en el lavador de cabezas y la señora peluquera detectó enseguida mis ganas de innovar: me sugirió un baño de brillo. A mí me pareció una idea fantástica (quién sabe, a lo mejor podría empezar a brillar en la oscuridad, en plan radioactivo) así que acepté.

La señora peluquera me untó una pasta blanquecina en el pelo y después vino hacia mí con un montón de papel de aluminio. Ni corta ni perezosa me envolvió la cabeza con el papel y me sentó en una silla, poniéndome unas cosas que daban calor alrededor de la cabeza.

Me sentí como doscientos gramos de jamón de york. Y no pude reprimir eso de sacar el móvil y hacerme algunas fotos: he aquí el reportaje fotográfico de Miri con cara de jamón de york.

jamon

Una vez pasados los primeros minutos de frenesí, me dí cuenta que tengo cierto parecido con Ali Babá: el turbante me favorece sumamente. Por no hablar del escándalo que podría montar la próxima vez que fuera al aeropuerto gracias al detector de metales! ;)

Escrito por Míriam

Jueves, 5 /11/2009 a 08.00

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Mandarinas Liliputienses

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Dicen que la felicidad está en las cosas pequeñas.

Eso debió pensar Arol cuando pensó en regalarme una plantita el lunes pasado: me compró un mandarinero liliputiense. Por supuesto, es un regalo corporativo, con las bolitas de color naranja.

mandarino liliputiense

Ahora, tengo que regarla y cuidarla. Quizá, si me esfuerzo mucho, algún día consiga cosechar una mandarina de tamaño natural!

Desde que tengo uso de razón, he tenido cierta conciencia ecológica. Recuerdo que recibía en casa los boletines de Greenpeace con 14 o 15 años, y era el terror de mis amigos en el instituto con mis discursos sobre “no regales ramos de flores porque se mueren, estás regalando cadáveres, es lo mismo que si te compras un abrigo de pieles”.

guisante corporativo

Miri la rapapolvos ecológicos...

Con el tiempo, me he vuelto más tolerante, aunque sigo prefiriendo plantas en vez de flores, vidrio en vez de plástico y realizar todas mis impresiones a dos caras en lugar de a una.  Soy fan de los carritos de la compra y tengo tres bolsas de tela para evitar las de plástico. ¡Y uso sieeempre el transporte público!

Dicen que la felicidad está en las cosas pequeñas y digo yo que cuidar la Tierra también.

Escrito por Míriam

Miércoles, 4 /11/2009 a 08.00

Adoro Addoor

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Hace algunos días, Juan Soto de Addoor (una empresa de comunicación y márketing especializada en el mundo 2.0) se puso en contacto conmigo para que acudiera a un acto protagonizado por Javier Reverte en el Hotel Kafka (un espacio de creación literaria, que ofrece cursos y talleres) de Madrid. El asunto tenía que ver con el mundo de los viajes, y al equipo de Addoor les pareció que sería interesante que la Mirichán viajera y escritora de un blog asistiera.

Así que ayer por la tarde me encaminé hacia la calle Hortaleza. Llegué puntual y enseguida empecé a hablar con unos y con otros. Me sentí en mi hábitat, en mi ecosistema: aquellas personas hablaban el mismo idioma que yo; contándome cosas de sus viajes y de sus experiencias. Javier Reverte nos dió una charla muy entretenida, con frases que quedaron debidamente apuntadas en mi moleskine, como “viajar es asomarse a muchas almas”, “no me interesan las piedras, me interesa la gente” y “cuando somos nosotros los que nos equivocamos, nos perdonamos automáticamente”.

viajarrrr

Viajar, viajar, viajar sin parar... volar y volar y vuelta a empezar!

Después de unas cuantas preguntas, nos ofrecieron unas bebidas y algunos canapés, y entonces es donde tuve oportunidad de interaccionar con los demás bloggers. Alberto, el chico con las pestañas más grandes que he conocido, me hablaba de sus experiencias en Vietnam y sus planes de futuro con una beca en Japón. Me adentré en el rincón de Sele, que soñaba con abandonar su vida de camisa y corbata para vivir viajando y que le pagaran por ello. Tuve unas palabras con Miss Viajes y con Edu y Eri; también viajeros incansables. Y cómo olvidarme de Aines y de su amigo Carlos, con los que tuve una conversación metafísica sobre la vida y las decisiones que tomamos mientras comí gominolas a puñados.

Pero el mejor momento vino en la conversación interesantísima que tuve con Ana Valeva, la manager de márketing de Addoor. Me contó que descubrió mi blog buscando un desayuno y que le interesó porque ella es de Bulgaria y mi blog huele a Rumanía. Hablamos un rato enorme sobre las genialidades de la cultura rumana, y la verdad es que sentí nostalgia de mi Bucuresti. Hay experiencias que nunca se olvidan, y hay charlas y momentos compartidos que tampoco.

Escrito por Míriam

Martes, 3 /11/2009 a 08.00