Visto lo visto
Viendo lo que veo y visto lo visto, me declaro en posesión de mis primeras vacaciones blogueriles de la historia de esta bitácora.

Que tengo cosas muy importantes que hacer, oiga usted.
Espicha and Twitts
El sábado pasado fui a la espicha and twitts, evento twittero asturiano. Quedamos para comer en el restaurante Tierra Astur de Gascona: un menú cerrado que por 21 euros nos llenó de cosas ricas de la Tierra: quesos y patés, tortos con morcilla, picadillo al cabrales… y postres también de lo más ricos.

Usad twitter. De verdad. No sabéis la cantidad de gente maja que se esconde detrás de esos 140 caracteres.

Me lo pasé pipa. @112_emegencias me contaba que en su casa hay un proyecto experimental de internet y que tiene 100 megas de conexión. @adriansuarez1 decía que había sido testigo de descargar de 16 gigas en 8 minutos. A @adrianrguez por fin le puse cara (y sonido de risa!) y con @soyxana tuve oportunidad de hablar algo más que en el EBE. También conocí a @igayoso con su look setentero, a @minipunk que nos contaba un montón de cosas sobre posicionamiento y enlaces, @javiercocooning, que forma parte de Cowork, un lugar para y por emprendedores que visitaré próximamente; @mrcamus que llegó tarde y quisimos cobrarle toda la comida porque somos muy malosos; @asturking y @_geras_ con los que casi no pude hablar porque nos tocó en puntas opuestas de la mesa; @glztt y @jlcorra que se traían unas historias sobre ver porno gay en el movil de @gatit; @stingerlu y su cara, que me sonaban de algo y todavía no sé de qué…
Y podría seguir horas, pero ¡tengo que ir a reponerme de tanta comida y tanto que me reí!
Desayuno tartero
No sé qué me pasa últimamente que me despierto a las siete de la mañana con una especie de dolor de espalda que me dice “tus huesos y músculos no quieren estar más en la cama”. Nunca he sido de dormir hasta demasiado tarde, pero esto es demoledor: madrugo más que si tuviera que ir al trabajo!
Hoy he desayunado lo que se ve en la foto: un cafetín bien caliente con un trozo de tarta. ¿A que tiene buena pinta? No hay nada como tener la nevera llena de cosas sobrantes de Nochebuena y Navidad para ser creativo en los desayunos.

La historia de la fabada cántabra
Hay anécdotas en mi vida que solo puedo contar cuando pasa un tiempo desde el sucedimiento. Es el caso de la historia de la fabada cántabra.

Una fabada como esta de rica
Corría el mes de Noviembre de 2009 y vuestra Mirichán hizo una lista de las suyas para ver si iba al Evento Blog España (EBE) o no. En aquella lista aparecían claros motivos como conocer a algunos amigos virtuales sevillanos, comprobar el número de quilates de la Torre del Oro, averiguar si es verdad que la Vida en Sevilla es una maravilla y sobre todo, aprender las nuevas técnicas del arte bloguero español. Con esos motivos debajo del brazo, Arol debajo del otro brazo y el batmóvil debajo del culo, Mirichán fue a Sevilla.
Durante el EBE se entregan los premios de Bitácoras.com; que son unos premios muy importantes, aunque no sabría explicar porqué. Para que nos entendamos, ganar un bitácoras es como cortar las dos orejas y el rabo en la maestranza de Sevilla.
Para tan ilustre certamen Bitácoras contrata a dos presentadores que suben al escenario con el micro en la mano dispuestos a darlo todo. Vuestra Mirichán estaba dispuesta a aplaudir muchísimo cuando salieran los blogs que ella había votado.
Total que entre premio y premio, los presentadores hablaban entre ellos y se gastaban bromas; intentaban hacerlo ameno. En una de esas bromas, la presentadora dijo que se iba a ir a comer una fabada, tipica de Cantabria. Y yo que estaba sentada en mi silla, sin molestar a nadie, con mi tradicional cara de niña buena, empecé a sentir que algo hervía dentro de mí. Debió ser lo que sintió Pelayo cuando cogio la espada con la Cruz de la Victoria y se fue a la guerra. Debió ser asturianismo.
Y entonces, con toda mi voz, le grité: ¡¡nnnooooaoaoaarrggghh!! En realidad yo quería gritar ¡¡muerte!! o algo así, más heroico, pero tenía todas las neuronas de la corteza cerebral en estado de shock fabadil, y salió algo ininteligible.
Horas después, me enteré de que otros asturianos, menos cabezotas y orgullosos que yo, se habían acercado a hablar con ella, para interesarse por la fuente de tan gravísimo error. Y ella les contó que estaba escrito en el guión y que porsupuesto que ella sabía que la fabada era asturiana, pero que el guión es el guión y punto pelota.
Mis amigos, que quieren que yo vaya al cielo, me contaron la explicación que dió la chica para que la perdone y deje de guardar este rencor tan feo. Pero no puedo, porque no me creo la explicación. Perdonar que alguien haya dicho que la fabada es cántabra por exigencias del guión supone asumir que una persona lo suficientemente antiasturiana para escribir en un guión semejante blasfemia, y otra capaz de pronunciar esas palabras en voz alta. Si por el contrario, no la perdono, solo hay una persona injuriando mi tierra por ahí: la que se equivocó al leer el guión que estaba perfectamente escrito y donde ponía claramente que la fabada es asturiana, sagrada y absolutamente inmaculada.
Y vino Father Christmas
Anoche, después de la cena, como manda la tradición en mi familia, mi madre dió la orden y todos corrimos a abrir los regalos. Decidimos hacerlo de una forma distinta: mi madre dió el primer regalo y el destinatario dió otro regalo a otra persona, así sucesivamente.
Yo no me puedo quejar porque Father Christmas me ha traído todo lo que yo había pedido e incluso un par de cosas más. Ha sido emocionante porque además Arol y yo hemos acertado plenamente en todos los regalos que pensamos para los demás.
Damos paso a nuestra corresponsal, la imagen, que vale más que mil palabras.


Coma inducido
Seguramente en el resto de blogs del mundo, hoy los posts son felices y mágicos, con buenos deseos y las mejores ilusiones. Yo tenía preparado uno igual de navideño, pero he pensado que necesito todas las fuerzas terrenales y celestiales para una persona real. No pido paz y amor en el mundo: mi nochebuena está marcada por un deseo mucho más concreto.
Empezar bien el día
La forma en la que empezamos el día es muy importante. Hay días que empiezan mal y el malhumor se va arrastrando hora tras hora. Esos días yo llego a sentirme infeliz. Así que hay que exprimirse un poco el cerebro para encontrar formas chachis pirulis de comenzar a vivir cada vez que nos despertamos. Cada día es como un mininacimiento y aprovecharlo está en nuestras manos.

Otra posibilidad es regar las plantitas o dar de comer a los peces...
Se puede empezar el día aprendiendo una nueva palabra en algún idioma desconocido, pero no una palabra cualquiera: felicidad, autoestima, alegría, perdón. Otra forma creativa de poner buen rollo desde por la mañana es apuntando lo que has soñado la noche anterior, o meditando durante cinco minutos (y ahí nos podemos poner objetivos, o sentirnos agradecidos por no tener dolor, o por tener una familia, o una casa, o una conexión a internet; hay miles de cosas por las que sentir gratitud). También podemos llamar a alguien (o enviar un sms o un twitt), leer una de esas frases metafísicas o un poema o disfrutar del olor a café recién hecho.
Y escribir. Podemos ponerle alegría al día escribiendo. Que es gerundio.
Amputación de pies
Si alguna vez sentiste el frío de verdad, ese frío que hace que te duelan las extremidades y que te lleva a perder el sentido del tacto; sabrás que hablar de una amputación de pies por frío es totalmente posible.
En Asturias hace un frío increíble. Da igual que pongas la calefacción o que no la pongas: lo mejor es proveerse de muuuchas capas de ropa para soportar los bajo ceros que nos están viniendo este año.
Arol y yo que somos “alegres” en esto del vestir nos hemos agenciado unos calcetines de última hora que no tienen desperdicio: causan sensación y no nos los quitamos ni para dormir.
Aquí el documento gráfico.

Sola en Casa
He dejado a Arol en Asturias, en casa de mis padres (bienaventurados los freelances, que pueden trabajar hasta en el Reino de los Cielos) y me he venido solita a Madriz para enfrentarme al último trozo de semana laboral hasta el año que viene. Tres días y medio solita, como en los viejos tiempos, dándome conversación de las cosas más nimias.
Así que ayer llegué a la estación de autobuses y como en los viejos tiempos, nadie me esperaba. Arrastré mi mochilón hacia el metro y después de equivocarme en el trasbordo (voy con el piloto automático en dirección a mi excasa) llegué a nuestro recién alquilado piso de la Plaza Mayor.

Hogar... pero aún no es el dulce hogar!
El piso estaba en estado de congelación, porque lleva más de un mes cerrado, sin muebles ni personas que le den calor. Y mis 22 cajas de mudanza estaban todas apiladitas, sin abrir, escondiendo todos mis tesoros y objetos que dan a una casa esa sensación de familiaridad, de hogar.
Lo bueno es que tengo tres días para ir ganándome a mi nueva casa, para enseñarle que estoy en ella para cuidarla y ponerla bonita, para descubrir alguna forma de comunicación entre nosotras, sus ruidos y sus crujidos. Lo mejor es que tres días separada de Arol no me van a venir mal, porque de vez en cuando me gusta coquetear de nuevo con mi libertad.
Cuarto desayuno de Navidad
En vez de seguir un calendario de adviento, parece que en este blog seguimos un calendario de desayunos navideños. En el primero os enseñaba el turrón, en el segundo los regalos, en el tercero tomábamos salmón como Papá Noel…
Hoy he desayunado mirando el árbol de Navidad, pensando en las caras que pondrán todos al abrir los regalos, en lo emocionante que va a ser comer la famosa sopa de marisco de mi madre y en lo afortunada que soy porque tengo un lugar al que ir en Nochebuena.
Así que el 24 de diciembre, después de un día normal de trabajo, cogeré el ALSA de las 15 horas y llegaré a Asturias a las 9 de la noche. Mi familia me esperará en la estación (y en mi familia ya se incluye Arol) y todos juntos pondremos rumbo a casa de mi abuela, en el Seat Ibiza Blanco de mi padre, para darle un beso antes de irnos a cenar.
Este año, las Navidades me provocan cosquillas en el estómago.
